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viernes, 31 de julio de 2009

Respondiendo un comentario en mi post anterior, recordé algo que no sé cómo se me había borrado por completo de la mente en esa historia (eso se llama “consciencia”).

Resulta que ese mismo año, para mi cumpleaños, es decir 4 meses antes de que pasara lo que pasó con ella, habíamos salido a un par de boliches en grupo. Obviamente el alcohol había estado de sobra y también la joda y la euforia. La cuestión es que al finalizar el festejo yo me volví con ella a casa porque el padre la iría a buscar ahí (la poca gracia que esto le hizo a mi novia, aparte), como de costumbre, pero ella estaba tan pero tan mal del alcohol que le saqué el celular y le escribí al padre para que la fuera a buscar cerca del mediodía. No sé de dónde saqué esa pizca de lucidez, porque tenía un pedo atroz, casi tanto como el de ella. Cómo habrá sido mi estado inconsciente que la llevé a dormir conmigo, es decir, en mi cama de una plaza. Es decir, en la cama de arriba de la cucheta. Es decir, arriba de donde dormía mi compañera de cuarto con la que no sólo no teníamos una amena relación sino que encima no sabía que yo era gay (no que yo se lo dijera al menos jaja). Anyways, para empeorar el panorama, nos acostamos las dos ahí en mi cama y le hice cucharita. Le acaricié la panza, jugué con el piercing de su ombligo y le di besos en el cuello (sí, sí, todo con mi compañera abajo)…fue ahí cuando me dijo al oído: “No, Lau, qué hacés?…nos vamos a mandar una cagada y vos tenés novia…y no te metas con mi panza, que es zona sensible jeje”. Claro, eso me lo dijo en una voz muy tranquila, como para decir algo y no hacerse ni la dormida ni la muy despierta, porque resistencia no puso. Y agregó: "Extrañaba esta posición y las caricias". Y yo decidí tratar de dormir, me daban vuelta en la cabeza mil cosas (entre ellas, cortale a mi novia...era justo y necesario, dijera mi amiga Sum). Sin embargo, mi brazo seguía alrededor de su cintura y mi respiración se daba entre su cuello y su hombro.

Nunca más se habló del tema. Lo que en la cucheta pasa, en la cucheta queda?

What the fuck???

jueves, 30 de julio de 2009

Muchos años de conocernos. Me marcaste en la vida, te marqué en la tuya. Mi primer gran amor frustrado, no correspondido. Compañeras de facultad, amistad muy estrecha. Tardé un año en contarte que era gay, a pesar de que íbamos a boliches gay juntas, hablábamos del tema y era ooobvio. Más allá de que tenías mente muy abierta, éramos tan iguales en muchas cuestiones y sabía que me aceptarías, me daba miedo; miedo quizás de que automáticamente pensaras que me pasaba algo con vos y que te pusieras a la defensiva.

Tuvimos una relación de amistad muy cercana, muy rara, pero no pasaba nada y estaba lejos de que eso pasara. Eras tan fría, tan distante, tan rara. Alguien que nunca terminé de entender, pero sin embargo te quise mucho, demasiado...me encantabas, con todos tus rayes y locuras. Y creo que el amor que te tuve se notó. Sin embargo un día nos distanciamos. Vos creíste que era porque yo me había puesto de novia y que me había borrado por eso (en especial porque mi novia lógicamente tenía muchos celos de vos). Pero no, no fue por eso que me distancié, sino porque me lastimaban mucho algunas de tus actitudes y me cansaba tener siempre que ser yo quien fuera a vos, vos nunca venías a mí. Efectivamente, cuando dejé de ir a vos, vos no viniste a mí. Así que bueno, así se dieron las cosas. Por cosas de la vida comenzamos a cursar en turnos distintos y ya casi no nos veíamos en la facu.

Cuando corté con mi novia y te enteraste en una charla casual en los pasillos de la facu, me dijiste que teníamos que salir algún finde próximo. Acepté. Cuando le conté a mi mejor amiga de esto, me puso una cara rara y me reí incrédula. Pero en mi cabeza me quedé recordando esa ocasión en la que estábamos en tu habitación. Vos sentada en la pc y yo tirada en tu cama. De la nada, me dijiste algo de lo que jamás me voy a olvidar y que siempre me va a quedar como gran duda. Jamás te pregunté y no sé tampoco si quiero saber la respuesta. Con una voz tranquila, sincera y medio triste, o resignada quizás (que rara vez tenías ya que es sabido lo difícil que era hablar en serio con vos y que no saltaras con una huevada atrás de otra y terminaras ridiculizándome), me dijiste: “Ay, Lau…no sé…serías el novio perfecto. Nos llevamos re bien, somos tan parecidas…me entendés cosas que nadie hace…mis viejos te adoran!..qué sé yo”. La forma en la que se me paró el corazón en ese momento es inexplicable. Me dejaste sin palabras literalmente y con los ojos de huevos fritos por 20 minutos…creo que no hablé más en toda la tarde. Cuando llegué a mi casa ese día, no sabía si buscarte y zamarrearte o partirte la boca y decirte todo lo que sentía por vos.

Llegó el finde…nuestra relación para ese entonces era tan diferente, tan impersonal. Recuerdo que con mi mejor amiga planeábamos cómo ponerte en pedo para que yo pudiera saldar una vieja deuda jaja.

Nos juntamos en casa a hacer la previa. Tomaste demasiado vodka y te cayó pésimo para la gastritis. Fuiste al baño, te acompañé. Volviste y te sentaste acurrucada, pisando la silla, con la cabeza entre las rodillas y abrazando tus piernas. Mientras las dos otras personas conversaban para que no hubiese tanto silencio, yo fui y te abracé por detrás para ver si estabas bien. Me llevé la mayor sorpresa desde que te conozco: me besaste. Y te besé, aunque anonadada. Y en el boliche nos volvimos a besar y te llevé para todos lados de la mano. No, no estabas en pedo. Pero tampoco sobria. Todavía no entiendo por qué pasó lo que pasó. Fue todo muy irreal.

Se terminó la noche, nos volvimos a casa, tu papá te iba a ir a buscar ahí. Nos tiramos en el sillón y los besos continuaron. Para ese entonces el alcohol se había evaporado. Mi mano derecha se metió en tu ropa y cuando amagué a sacarte la remera, tu viejo tocó el timbre. Todavía me sigo preguntando qué habría sido de haberla seguido. Y todavía me preguntó por qué eso no pasó cuando me importaba demasiado que pasase. Ese día terminó con tu frase: “No sé cómo te voy a mirar a la cara el lunes en la facu.”

Pasaron los años, cada vez nos distanciamos más. Llegamos a cruzarnos y no saludarnos. Tus rarezas, mi cansancio. Hasta que hará un año que gradualmente comenzamos a saludarnos nuevamente. Sin embargo, es muy raro que nos crucemos en la facultad.

Hace unas semanas raramente me saludaste por msn, quedamos en que haríamos algo. Visto y considerando que habías tenido la iniciativa de saludarme por msn, te mandé un sms para vernos. Nos vimos luego de mucho, comimos una pizza, tomamos una cerveza y nos hablamos la vida. Estabas tan rara! Y a la vez tan igual! Fue muy raro todo...como si no hubiese pasado todo ese tiempo sin comunicación...hasta te admití que había tenido algo con ella, cosa que alguna vez te había negado (a pedido de ella, obviamente). Incluso te conté la historia entera. No te sorprendiste, como era de esperarse. Te acompañé a que te tomaras el colectivo y me volví a casa. Pasaron dos semanas y para el día del amigo me mandaste un sms: "Seguro te va a parecer cursi jeje pero quería saludarte igual. Feliz día y gracias por demostrarme que lo bueno siempre vuelve. Te quiero mucho, besos". Cursi no me pareció…quizás un poco, pero por venir de vos. Lo que sí, me sorprendiste muchísimo. Jamás me hubiese esperado un sms tuyo ese día y menos aún con ese contenido. Jamás me habías dicho que me querías, con vos siempre estaba todo implícito.

Siguen las charlas por msn y planes de volver a juntarnos. Esperemos que se retome algo de lo que tuvimos hace 7 años. No lo veo difícil. Las dos nos demostramos que más allá de los cambios producidos inevitablemente por el paso del tiempo, en esencia somos las mismas, por eso son tan naturales y cómodas nuestras charlas.

Vas a seguir siendo una incógnita en mi vida, eso seguro.

lunes, 27 de julio de 2009

“Tonterías. Un amor sin esperanzas existe únicamente en las novelas. Tonterías. No hay que abandonarse ni quedarse esperando que cambie la marea…Si el amor entra en el corazón, hay que sacarlo (...) cuando nos mudemos allá olvidaré todo...,lo arrancaré de raíz."
(Chéjov, La Gaviota)

lunes, 20 de julio de 2009

La maté. También maté a una amiga y a un gato. Varias veces se me había cruzado por la cabeza que si no era mía, no era de nadie. No sabía que en algún plano iba a concretarse.

Todo confuso. Tiempo sin vernos y ahí aparecía de nuevo en mi vida. Le deseé la muerte muchas veces, consecuencia de mi rencor. De ese rencor producto de sus atropellos, de mis debilidades. Producto de desafiar al destino...o quizás de tener sentimientos rebeldes, o más bien, idiotas. Ahí estaba, yacía inconsciente en una camilla. Mi primera mirada fue de tranquilidad, viendo cómo la vida puede ser un boomerang cuando se lo propone. Pero a los segundos volvió a mí esa idiotez de la que acabo de hablar. Se me partía el alma, no quería que se fuera, no para siempre. Se me acaloraron los ojos, los latidos de mi corazón me suspendieron en el aire y mi mano fue directo a su mejilla a acariciarla. También le acaricié la frente, le corrí el cabello que me impedía verle los ojitos cerrados. Sé que los enfermeros hablaban, podía ver cómo movían sus bocas para hacerlo, pero no escuchaba nada. Estaba atrapada en un segmento de vida en cámara lenta; mi mente funcionaba más rápido de lo que la realidad avanzaba. No había sincronización. Ocurre seguido.

Y luego mi amiga. Amiga. Creo que vivimos en tiempos en los que habría que redefinir unos cuantos conceptos. Ahí estaba ella boca abajo, inerte. Los chicos explicándome que el bebé estaba bien, que lograron sacarlo a tiempo luego de que ella se suicidó. Le faltó valor para enfrentar a la familia, era su segundo descuido. Otro niño no iban a cuidar por ella, mientras ella pretendía estudiar en otra provincia.

Era demasiado por un día, no podía soportarlo. La resucité. Fede me abrazó, comentó algo de ella y unos celos demoníacos se apoderaron de nuevo de mi ser. Lo estampé contra la pared, agarrándolo del cuello. Ni se te ocurra, le dije. Ni se te ocurra, que fueron muchos a años que estuvo a mi lado. Silencio…y me tranquilicé. Volvió esa cordura a mí que me decía nuevamente: dejala ir, dejala ir…que no es tuya y quizás nunca lo fue. Y la maté nuevamente. Esa segunda oportunidad de hacer las cosas de otra manera no resultó. Destino.

El puente. Ese puente desde el cual se ve el bosque, los infinitos árboles y coníferas…esa red verde impenetrable, imperial. El cielo aplastaba con su azul grisáceo veteado con nubes y me lancé al abismo, penetrando la fina niebla; junto conmigo se estrelló contra el suelo ella. Maté un gato también. Sí, ya lo dije, ya lo había mencionado. Ahí estaba, gris y blanco…y rojo. Estrellado: rojo. Podía moverse levemente y en mi desesperación le pedí a gritos a uno de los chicos que le disparara en la cabeza, que no sufriera más. No quise matarlo a él, no había sido mi intención. No, no eso. Me partió el alma. Y otra parte más de mí que se iba, que se desgarraba, que se moría. Me iba matando de a poco a mí misma.

Toda esta cuestión onírica nació a raíz de esa puta bufanda y de las preguntas impertinentes de mi madre.
¿Y esa bufanda, dónde la compraste?
No la compré, es de ella…quedó perdida en mi ropero, nunca se la devolví ni pienso hacerlo; si quiere que la busque, pero es demasiado cagona para eso.
Bueno..un recuerdo -dijo sonriendo mientras yo tenía ganas de ahorcarla, aunque sabía que ella no tenía nada que ver-.
Sí, un recuerdo..como si no tuviera recuerdos -dije entre dientes, con ironía-.

La mente. Compleja, tanto hasta emular lo ilógico y ridículo. Es sólo cuestión de ejercitarnos para comprenderla. Símbolos. Subliminalidad. Tarea de autodecodificación.

sábado, 18 de julio de 2009

Luego de una ardua investigación del comportamiento vestimentístico tortil, he llegado a las siguientes conclusiones estadísticas:


* hay un 80% de posibilidad de que X sea torta si usa bombachas de gaucho
(entre el 20% restante encontramos un 10% de bisexuales –o potenciales bisexuales/tortas, es decir que no se avivaron aún- y otro 10% de estudiantes de folclore o hippies)
* hay un 90% de posibilidad de que X sea torta si usa camisetas de fútbol
(el 10% restante está conformado por no avivadas aún o por zorras que se quieren levantar al macho poniéndose la camiseta del equipo que le gusta a dicho sujeto)
* hay un 75% de posibilidad de que X sea torta si usa pantalones cargo
(el otro 25% son pakis que lo usan entallado y generalmente combinándolo a la perfección con el resto del atuendo)
* hay un 92% de posibilidad de que X sea torta si usa boxers
(el otro 8% se conforma por zorras que sólo ratonean a sus novios)


[Dadas estas cifras, próximamente se estudiarán las sospechosas motivaciones sexuales masculinas]

viernes, 17 de julio de 2009

"I have learned that speech often hides
like an animal in a storm"
(Joy Kogawa)


..::odiando los what-if y queriendo decirte so many things::..

(porque si tu intención era que me diera la cabeza contra la pared
luego de mentirte, lo lograste)

lunes, 13 de julio de 2009

Gripe por acá, gripe por allá. Primero vino al sur, ahora cruzó el Atlántico…¿qué le sigue luego? Los medios de comunicación lejos de informar a la gente sólo logran generar paranoia e hipocondría. Estornudás un poco y te miran todos con cara de pánico inefable. Me recuerda a la histeria de Salem en donde todos se acusaban de brujas en forma indiscriminada y señalándose con el dedo unos a otros para luego comenzar a correr en diferentes direcciones; imagen similar a cuando uno mete un palito en un hormiguero.

En 1961, plena Guerra Fría, el presidente de los Estados Unidos, D. Eisenhower, anunció en su discurso de despedida de su mandato que la política del país se veía fuertemente influenciada por un complejo militar-industrial que, lejos de acabarse, iba en inevitable crecimiento.

Básicamente la idea de tal complejo es la de una relación de interdependencia entre movimientos militares (conflictos bélicos) y la producción y venta de armamentos o cualquier otro tipo de tecnología militar. Lo relevante de esta relación es que es de naturaleza, por decirlo de alguna manera, artificial. Es decir, motivada por razones de índole económica. En resumen, la industria armamentística crece desmesuradamente para proveer a la Defensa del país y, a su vez, la carrera armamentística (y espacial) entre EEUU y URSS crece para aumentar la venta de armamento.

Se preguntarán qué tiene que ver este complejo con la gripe cochina. Bueno, mi idea es que esta peste, como tantas otras, no es más que producto de lo que se denomina bioterrorismo. Uno de los motivos que sustentan tal atrocidad es la ambición económica de, por ejemplo, laboratorios farmacéuticos (debido a la relación entre entidades de diferente naturaleza). Unos meses de infección y propagación del virus y luego los millones recaudados en venta de vacunas; ni hablar de las ventas de diferentes productos durante la expansión de la epidemia.

Por último, me pregunto quién se acordará del nacimiento de Cristo la noche del 24…serán acaso los niños que no ven la hora de acostarse para desenvolver los regalos al día siguiente ? Quizás los adolescentes que apenas el reloj da las 12 están quemándose los dedos con pirotecnia? O tal vez los adultos que no se aguantan para descorchar el champagne?




Para los curiosos, extra data:
http://www.youtube.com/watch?v=NSQuCzc99CE
(fragmento del documental “Why we Fight?” en donde se muestra parte relevante del discurso de Eisenhower)

http://www.aprendergratis.com/el-origen-del-termino-complejo-militar-industrial.html

Sobre la porcina no les dejo nada, que seguro pueden dar cátedra ya.

sábado, 11 de julio de 2009

(continúa)


Hice como tres pasos mirando hacia atrás…al igual que vos. Volví a casa con una sonrisa boba y maldiciendo porque no pude hacer nada. NADA. Me preguntaba si volvería a verte, si la vida nos cruzaría de nuevo, si llegarías a ser amiga de una amiga. Te pensé por un tiempo. Sí, por unas semanas no dejaba de pensar en ese instante mágico que luego fue protagonista de varias películas mentales. Luego la razón volvió a mí, me tragaron las obligaciones de comenzar clases y me olvidé del suceso. Sin embargo, cada vez que pasaba (y paso) por esa cuadra, me sonrío y lo recuerdo.

Pasó el tiempo y cierto día una amiga que estudia cine me comentó que rodaría un documental sobre la homosexualidad y me sumé al proyecto. Me encargaría de publicitarlo y a la vez buscar voluntarios para testimonio. Así que la plaza, sede de la comunidad lésbica, fue mi campo de trabajo. Me la recorría haciendo sociales, reuniendo gente, presentándome con la tarjetita del proyecto filmográfico. Conocí a varias chicas y algún que otro chico, pero eso no es lo interesante. Lo interesante viene cuando me volvía a casa, otra vez mano en el bolsillo y la otra mano repasando en el celular la lista agendada para rendir cuentas a la directora. Ale, Andrea, Marce, Gise…pum! Me choqué a alguien. "Perdón", dije. "Perdón", dijiste. Cuando levanté la cabeza para mirarte y no quedar tan maleducada por chocarte, me quedé he-la-da. Ojos de huevos fritos, el corazón me aturdía. "Hey, yo a vos te conozco! Ya te he cruzado", dije (y repasaba en mi cabeza cómo había sonado eso y me preguntaba si no era muy idiota..o muy vago lo que había dicho y ni me quería imaginar mi cara de boluda). Te sonreíste y elegiste no decir nada. Muy sabio tu silencio, ni te hiciste la boluda negándolo ni quedaste en evidencia como yo. Pero no me quejo, valió la pena, lo volvería a hacer. Eso sí, no sé de dónde saqué coraje ese día para invitarte a tomar algo, pedirte el cel y el mail.

Una semana después tuvimos nuestro segundo encuentro: me invitaste a caminar. Acepté y casualmente (guiño, guiño) pasamos por esa cuadra de la peatonal donde meses antes te había cruzado. Cuando llegamos a mitad de cuadra, me paré. Hiciste tres pasos hasta que te diste cuenta de que caminabas sola, te diste vuelta sonriendo, caminé hacia vos y te comí la boca. Sumamente inolvidable: todo.


La vida definitivamente da muchas vueltas y algunas veces da segundas oportunidades, pero sólo algunas, por eso cuando se puede actuar en las primeras, mejor.

martes, 7 de julio de 2009

Día de verano, enero probablemente. De la fecha exacta no me acuerdo, pero sí, a la perfección, del momento. Como no podía ser de otra manera, a pesar de siempre andar sola, en ese momento no sólo que estaba acompañada, sino que era con toda mi familia: con todos, sólo el perro faltaba. Como pocas veces ocurre, mis padres estaban de visita en la ciudad –aprovechando las vacaciones de verano- y habíamos salido los cuatro a hacer compras varias. Cuando de lo que hablo ocurrió, íbamos caminando por la amplia peatonal donde está ese antiguo colegio; sí, ése que se encuentra al frente de esa facultad. Caminábamos uno al lado del otro, como formando una barrera. Recuerdo que yo iba en uno de los extremos, con las manos en los bolsillos (de ese pantalón verde tan gastado que tengo pero que me rehúso a dejar de usar), mirando hacia abajo y rogando llegar rápido a casa (no me gusta demasiado salir de compras y menos aún si eso implica sesión familiar). A la altura de mitad de cuadra levanté la vista y a lo lejos –unos cuarenta metros- te vi acercarte, venías formando una barrera también, pero junto con chicas de tu edad. Amigas, presumo. Me mirabas y yo a vos. A medida que ibas acercándote éramos conscientes de que las miradas se encontraban, yo de vez en cuando la desviaba, pero paso de por medio volvía a vos. Vos la mantenías y yo podía sentir mi corazón agitarse; ni dude de que no fueras gay y eso me incomodaba tanto como me gustaba. Cada vez estábamos más cerca y en ese corto fragmento de tiempo en el que tardábamos en acercarnos al ritmo de nuestros pasos, en ese cortísimo lapso yo me deleitaba mirándote, maldecía el no estar sola –en especial porque mi familia no estaba al tanto de mi orientación sexual-, trataba de decidir qué hacer y te volvía a contemplar tímida y estúpidamente ante tu mirada que me sonreía. Finalmente llegó el efímerísimo segundo en el que te tuve al frente mío, nos separaba menos de un metro de distancia. Me pasaste al lado, tu perfume me llenó los pulmones (todavía lo huelo cuando cierro los ojos y sucumbo ante un gran suspiro, de esos que te llenan hasta el alma) y las dos seguimos caminando pero giramos las cabezas para mirarnos mientras sosteníamos la mirada en la de la otra; en ese momento no pude desviarla, me atraías demasiado.


(continuará)

domingo, 5 de julio de 2009

Nos vuelve a cruzar la vida después de un tiempo, después de que cada una siguió su camino sin mirar atrás. Podría llenar mi cabeza con preguntas, pero elijo no derrochar tiempo en tratar de responderlas.


Presente, no pasado ni futuro, sólo presente

Sin embargo, inevitablemente espero que esta vez las cosas lleven a algo más prometedor, espero esta vez no tener que arrepentirme.

Pero cautela…yo sé que hay cosas que no cambian más…
Y ella…ella va a seguir estando al medio, siempre.


Igualmente gracias por esos momentos nuevos..me hacían falta.