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domingo, 31 de enero de 2010

Se puede decir que por una razón u otra, hacía años que no nos veíamos. Se puede decir, claro, pero sabemos bien cuál fue la razón. Y no, no viene al caso. Lo que sí viene al caso es que ese fin de semana me llamaste, de la nada, como siempre solés hacer. No quedamos en nada, es decir, rechacé tu propuesta de ir a tomar algo. La verdad es que no sé por qué la rechacé, o quizás sí, pero no viene ni quiero que venga al caso. Pasaron los días y me mandaste un mensaje de texto con la propuesta de que pasáramos año nuevo juntas, prometiste cocinar algo para mí. Y otra vez lo rechacé. Digamos que las coordenadas espacio-tiempo no lo habrían permitido por más que yo lo deseara. Pasaron dos semanas y me llamaste de nuevo, me invitaste a ese pub al que hacía años que no iba. A ese pub en el que la última vez que fuimos, nos peleamos. A ese pub en el que no te dejaban entrar free porque no parecías una chica. Acepté, concordamos un lugar para el encuentro y una hora. Si algo me gustó siempre de vos, fue la puntualidad.

Me bañé, me cambié y partí a esa esquina pactada. Llegué y no te vi, raro. Esperé unos segundos y veo una chica haciéndome el gestito con la mano de que me acercara. Cruzo la calle y me acerco. No podía creerlo, sigo sin poder creerlo. Tan femenina, tan mujer. Estabas con un trajecito negro con rayas grises de Silenzio, abajo tenías un corset negro escotado, vestías zapatos de taco y llevabas un sombrerito con la misma trama del traje. Una delicada cadenita en tu cuello llevaba un curioso dije que indicaba zonas prohibidas. Y de tu hombro colgaba una cartera. Una cartera!! Además, tenías los ojos cuidadosamente delineados; era increíble cómo te resaltaban las finas facciones de tu rostro con esa vestimenta. Increíblemente femenina aunque siguieras llevando el pelo corto. Y ese piercing, ese piercing que alguna vez supe tener puesto yo, todavía en tu ceja derecha.

Te saludé boquiabierta, te comenté lo linda que estabas y me agarraste del brazo para caminar. Me hablabas y yo no te escuchaba, me había quedado absorta, pensando y tratando de dilucidar qué había pasado. Llegamos, tomamos algo, saludamos gente, como siempre. Me crucé para variar con una casualidad, esas cosas que nunca nadie te cree, pero no viene al caso.

En la última cerveza de la noche, llegadas ya las cinco, te me acercaste para decirme algo y hacerme una pregunta. Te quedaste a centímetros de mi cara, sonreímos, me miraste a los ojos, te miré a los ojos y…

sábado, 30 de enero de 2010

10 deseos aleatorios de la madrugada del momento:

1)   ver a Sonata en vivo de nuevo
2)   tomarme esa cerveza con vos
3)   conocer el sur de mi país
4)   tener un gatito
5)   que llegue el invierno
6)   comerme una tableta de Cadbury
7)   adueñarme de este shorcito azul y blanco prestado
8)   que las noches duren más
9)   que Simone Simons me haga cucharita (pero en Holanda, acá hace mucho calor jaja)
10)   que alcance la leña

jueves, 28 de enero de 2010

Lo bueno es saber que yo sí pude sentirlo. Because I can.


* * * * * * * * * * * *

Viste cuando sabés que siempre te va bien con las primeras intuiciones y aun así elegís obviarlas y apostar a algo? Claro, luego con el tiempo aparecen los arrepentimientos y la culpa de saber que sabías desde primera instancia que sería en vano y aun así te inmolaste cual kamikaze. Pero por otro lado te tranquiliza el hecho de saber que actuaste con buena leche y que algo aprendiste (independientemente de que lo apliques o no a futuro).


Lo supe desde el primer día y te lo dije en algún momento de todo, más exactamente en tu primer intento de abandonar, de esconderte de vos misma: "yo soy una transición en tu vida, soy la transición entre ella y tu próxima pareja". La diferencia entre lo que pensaba en ese momento y lo que pienso ahora radica en que ahora intuyo que esa transición va a tener más fases. A menos que pase un milagro o la próxima persona tenga una paciencia sobrenatural y/o tintes masoquistas.


Sé a la perfección todo lo que implica perder al amor de tu vida. Lo sé, lo viví, lo parí, lo lloré, lo sentí. Y no, de tanto…en meses, no te olvidás. Lleva tiempo, y mucho. Con heridas abiertas no se llega a ningún lado. Incluso, hay marcas viejas que jamás desaparecen.


Y de a momentos, cuando pienso en cómo empezó todo y cómo llegamos acá, siento que hubo algo lúdico, en lo cual trato de no detenerme demasiado porque la bronca me invade y no resulta fructífero. En cambio, aprendí a resignarme, a seguir adelante y tratar de no mirar atrás, aunque no me creas y aunque en algunos otros campos me cueste aplicarlo. En éste, lo vengo haciendo.


Que siempre significaron algo las peleas constantes. Que siempre significó algo la falta de entendimiento. Que siempre significó algo que yo te hable a vos, y vos le hables todavía a ella (pone en evidencia la falta de reciprocidad y feedback de la comunicación, a.k.a: la no comunicación, el exceso de ruido). Que siempre significó algo que la unión de ese pronombre con ese verbo conjugado en primera persona en tiempo presente cambiara de destinatario en un rango de 20 días (por no decir menos). Aunque duela, lo acepto: eso...no fue amor.


Y sin embargo, éstas no son palabras de odio. Resignation is the key word.


 ****   ***  **  *  **  ***   ****


"Me la juego por el presente
porque ya sé que al pasado lo perdí,
pero el futuro se ve tan nublado
que a veces me da miedo hasta pensarlo,
entonces sí me la juego por hoy
y vivo como nunca lo hice."



miércoles, 27 de enero de 2010


No me importa dormir poco;
sólo se vive una vez.

lunes, 25 de enero de 2010


Uhm...viste cuando las cosas no pueden ponerse más raras, pero sin embargo lo hacen??? Hoy me agregó al Facebook una tal Narim Blablabla. NaRim??? NaRim??? Me estás cargando??? La acepto, entro a su perfil, me asombro de ser su único contacto y me quedo pensando en el apellido porque me suena, veo su mail y sí, lo compruebo, es mi ex terapeuta de hace 6 años, sólo que la conocía bajo otro nombre. WTF?

Al menos estaba en la psicología y no en la traducción jaja

sábado, 23 de enero de 2010


Cada vez es más efímero y fugaz todo. Como si la decepción se hubiera apoderado de mí. Hace mucho, alguien me dijo un par de veces, citando a Fisher, una frase muy cierta y que nunca olvido: "When you learn to accept instead of expect, you’ll have fewer disappointments.” You just have to move on. Y sí, hay que dejar de esperar, pero cuesta.



-De a poco, muy de a poco, voy aceptando-
Te Extraño, así de simple. I fucking miss you.

jueves, 21 de enero de 2010

Además no lo reconocerías.
Esta vez no tendría sentido.
Buen punto.

Y el problema es…?
Que tengo mis conjeturas y tengo miedo de confirmarlas. Sabés que en estas cosas el instinto nunca me falló.
Cierto, pero...no puede ser tan malo. Al menos sabrías que estás haciendo lo correcto.
Sí, lo malo es que tantas otras cosas se devaluarían.
Como ser…?
Palabras.
A las palabras se las llevó el viento.
Right…debería ver el pronóstico cada vez que abro la boca, a ver si me pasa más seguido.

Era la golosina de distracción luego del llanto hartante.
No es justificativo, somos grandes ya.
Se apuró. Se mintió.
Se o me? Jode.
Todo vuelve.
Buen punto.

Como te decía, celos no son un buen indicio de progreso.
Hablar de esto sola tampoco, no?
No.
Damn it!

miércoles, 20 de enero de 2010


Quite a night. Cuando saqué pasaje para volver a Córdoba, no había en los horarios que yo quería, ni hablar de asientos de mi preferencia. Después de pensarlo por unos largos segundos y titubear, pedía para el día lunes a las 9.30. Apenas me lo facturó, le pedí disculpas y que me lo cambiara para el del domingo a las 14.30, ya que el de las 16.20 estaba completo y era el que quería. Anuló el que me había extendido y pasó a buscar asiento en el otro. Había sólo un asiento disponible, era ventanilla y abajo del micro. Con mi claustrofobia eso era kamikaze, así que le pedí que me dejara no más el del lunes a las 9.30, pero el único asiento que quedaba lo acababan de vender mientras la vendedora trataba de hacer el cambio. Quedaba sólo lugar en un micro de la madrugada, así que no me quedó otra. Me quedé con ese que salía la madrugada del lunes a la 1.50. Cuando fui a la terminal, mitad mi error, mitad error de la empresa, perdí por primera vez en mi vida el micro. Luego de 5 minutos discutiendo con la chica de la boletería (para hacerle entender que no era mi culpa y que no pensaba pagar pasaje de nuevo), me reubicaron para un lugar libre que había en el del lunes a las 9.30 (que no sé de dónde salió porque ese micro estaba completo en teoría). Sí, en el colectivo que había sacado en un primer momento. Cosas que me dejan pensando en que todo pasa por algo. Eran ya las 2.30 de la mañana y como había perdido el micro, me volví a casa a esperar que pasaran las horas hasta las 9.30. Comenzó a llover, había tormenta eléctrica. Salí a sentarme en el umbral de mi casa para sentir el olor a lluvia, el fresco de la noche y disfrutar del fenómeno. Luz, explosión ensordecedora, chispas. Mi casa queda en una esquina, en la intersección de las calles, ahí bien en el medio cayó un rayo a menos de 40 metros mío. Hierba mala nunca muere, dicen. La experiencia? Estuvo ge-nial.

martes, 19 de enero de 2010

..::It’s easier to live alone than fear the time is over::..

El lugar me queda grande, o quizás sólo no soy suficiente para llenarlo. Noche fresca, disfrutar de la tormenta que fue. Noche de varios mensajes de texto para ahuyentar la soledad que invade el ambiente. Gaseosa en ese vaso, el mismo que me regalaste esa primera vez que te vi. Ese mismo vaso que hacía mucho no tenía entre mis manos. Tomo un sorbo, paso el dedo por la palabra que tiene impresa en violeta, y pienso. Pienso. Los suspiros exhalados no son más que los reprimidos. Deambulo por las habitaciones, como si fueran muchas, como si fueran grandes, como si tuvieran mucho para ofrecer. Y pienso. Y extraño. Y quiero. Y concluyo que no dejo de esperar, aunque ya no sepa bien qué espero.



[[I remember shooting stars, the walk we took that night.
I hope your wish come true, mine betrayed me (8)]]

domingo, 17 de enero de 2010

Do I ever cross your mind? (8)

viernes, 15 de enero de 2010


"Nuestro país es como un mal alumno, vos le exigís lo básico, que sepa la tabla del dos, que entregue la tarea todos los días, que se acuerde de lo que aprendió antes,y que, cada tanto, te entregue el boletín con las notas; y ni siquiera eso puede hacer. No aprende la tabla, se la copia en la mano del compañerito que ya rindió y reprobó porque la copió con errores; pide que la tarea se la haga mamá después de hacerle una escena caprichosa diciéndole que puede solo y que ella lo presiona; se olvida en un verano todo lo que aprendió el año anterior; y, cuando te entrega el boletín, éste está todo borroneado y lleno de liquid paper con las notas cambiadas. Pero igual lo amo, a veces, claro."


by MLS

jueves, 14 de enero de 2010

Y yo que en algún tiempo pensé carecer de consciencia. Descubrí que la tengo, qué tristemente terrenal de mi parte (chiste que sólo una persona entendería). Que si hice ciertas cosas fue para evitar cargar con algunos sentimientos y la consciencia me pesara. Y hoy tengo el alivio de mirar atrás en algunas otras historias y descubrir que no hay nada que pese.
 
Home is where your heart is, some people say.
 
De vuelta en Córdoba. Se acabaron algunas cosas y volvieron o comenzaron otras. Días dando vueltas por mi cabeza la idea de un sms, un mail o un llamado. Falsas ilusiones. Intentos en vano. Te enojarías, dirías que no, quedaría todo peor. Aunque para que algo esté peor, debería estar mal primero (lógica lingüística del comparativo y superlativo). Pero no sé si está mal. Hay cosas que están mal, sí, pero no justamente el resultado, no? Aunque eso no quita que no me guste, se entiende? No sé, son más incertidumbres que certezas las que tengo. Pero las pocas certezas que tengo son las que me mantienen de pie.

miércoles, 13 de enero de 2010


I'd like some time to be the exception, instead of the rule.

martes, 12 de enero de 2010

Past times. You’re so into them. You’re so into her.

viernes, 8 de enero de 2010

"You wear a mask for so long,
you forget who you were beneath it."

-Gordon Deitrich, V for Vendetta-

martes, 5 de enero de 2010


"..Is it ok if I call you mine?
just for a time
and I will be just fine
if I know that you know
that I'm wanting, needing your love.."

lunes, 4 de enero de 2010

Ella, ella, ella. Ciudad inundándose. Noche del 31, 23 horas, pieza a oscuras. La lluvia castiga las tejas y el ruido me martilla la cabeza. Hace frío y estoy tapada, luego de gastar el dedo haciendo zapping en el televisor de la cocina. Mi viejo en la cama viendo tv, mi hermano que me ganó la pc. Se escuchan desde el living de abajo las voces de mis abuelas, de mi vieja y de mi tía. Debates sobre las vidas de Sofovich y Rial. Y yo que creía que sería tan malo como otros años. Wishful thinking. Qué bajo que cayeron los temas a discusión en mi familia. Acomodo la colcha mientras me siento Gregorio Samsa. Imagino que por la puerta me atacan con manzanazos a mansalva. Ni eso. Pero algo de gregoriano en mí hay.


Los minutos no pasan, de las horas ni hablar. Ella, ella, ella. Me quedo ahí 45 minutos pensando en no pensar. Tarea metacognitiva que resulta bastante complicada. Mi mente esquiva pensamientos, reemplaza unos con otros. Inevitablemente aparecen los más invasivos, los que menos quiero sostener en el pensamiento vivo. Pero ahí están, por más que los deje ser durante unos pocos minutos, alcanza para que sienta humedad filtrarse entre mis pestañas. Contengo caudal, cada vez me resulta más difícil justificarlo.


23.50, finalmente. Junto fuerzas y bajo. Brindis…la gente salió a la puerta a ver fuegos artificiales entre garúa. Mientras recobraba la pc me escabullí al patio a ver sola los fuegos. Todavía no sé bien por qué es algo que me hace llorar. Quizás porque es una forma concreta de ver cómo finaliza un ciclo más que me lastimó y del cual siento que no me quedó nada muy bueno. Las molestias existenciales más grandes siguen casi intactas. Quizás también porque el hecho de estar ahí sola mirando el cielo gris mientras las luces iluminan las gotas de lluvia que caen sobre mi cara y que yo, con las manos en los bolsillos ni me gasto en atajarlas, significa el fracaso de mis deseos. Una lágrima por cada juego de luz, por cada explosión, por cada color. La angustia en mi garganta se intensifica por mis fuerzas ejercidas para contenerme. Ella, ella, ella. No puedo ni quiero justificarlo. No puedo ni quiero dar explicaciones. No puedo ni quiero exponerme.


0:45, cada chancho a su rancho. Las gotas de lluvia que siguen cayendo esporádicamente. Y ella que sigue cayendo en mis pensamientos de manera cada vez más tupida. Llora el cielo y lloro yo. Y a mí no que me queda otra más que venir a hacer catarsis a Word y rogar que mi celular suene, heraldo de algún plan.


Último arrepentimiento del año. Pienso en que no estaba muy errada cuando decía que la iba a pasar mejor en Córdoba. Pienso en que tampoco era ésa la forma en que quería pasarlo. Lo que yo quiero nunca se puede ¿Qué importa si yo ahora quería estar con ella? Una vez más, mis formas resultaron imposibles. Que alguien me preste ideas más rentables, I quit.

sábado, 2 de enero de 2010


Luego de tanto ir y venir en el oscuro de mi casa, abandoné mi titubear y cambié mi pijama por ropa de fiesta. Bajé en silencio las escaleras, pensé por cinco minutos el código de la alarma doméstica y cuidadosamente salí a la madrugada de la pequeña ciudad. Estaba oscuro, frío y comenzaba a lloviznar. Él estaba parado en la esquina, tal como habíamos convenido. Me saludó rápido con un beso medio tímido, le rocé la mano invitándolo a que me la tomara, pero fue sólo después de caminar un par de cuadras juntos, que se animó. Olía a pino y me recordaba a las aulas del colegio recién limpias un lunes por la mañana. Habían pasado unos varios cuartos de horas y nuestros atuendos ya comenzaban a humedecerse; se decidió por fin a hacer una propuesta. Pretendí pensarla, aunque ya tenía analizadas las posibles combinaciones de alternancia dialéctica con él desde hacía semanas. Iba a ser raro. Todo tan planeado. Pero era así o no era. Él era consciente de mi perfil tan obsesivo. Que esto acá, que eso allá, que bien prolijo, que sin arrugas, que a las en punto, que simétrico. ¿Para qué negarlo? Me tenía paciencia. Siguió moviéndose un poco la aguja grande del reloj…llegamos a destino. De afuera lucía sombrío, pero quería creer que el interior era más cálido. Sino no sería. Llegamos y mañosamente se desnudó.

O quizás sólo se apoyó en la ventana a ver cómo amanecía. La verdad es que el sol a esa hora comenzaba a brillar asomándose de a poco por arriba del horizonte. Si lo mirabas fijo por minutos podías notar cómo ascendía y progresivamente sentir los rayos quemándote las pupilas. Pasó una bandada. No, mentira, pasaron sólo 2 pájaros mañaneros.

No, eso también es mentira. No pasó ningún ave, aunque me habría gustado que pasasen. Estaba tan sola apoyada en la ventana de mi habitación imaginando posibles encuentros furtivos, que la presencia de animales lejanos habría sido bienvenida. Claro, no llovía tampoco, pero podría haberlo hecho; los días grises tienen ese noséqué que me apasiona.

A decir verdad, habría dado lo que fuese por ver el amanecer, porque carece de verdad que estuviese contemplándolo. Desde esa celda nada luminoso era posible. Mis manos se agarraban de los barrotes mientras mi rostro, entremedio de ellos, pendía más de mi imaginación que de cualquier sostén físico.