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lunes, 28 de junio de 2010

Empecé la semana, muy a mi pesar, madrugando. Hoy comenzaba terapia con la terapeuta nueva (o terapista, como tiendo a decir sin darme cuenta de la invasión inglesa) que muy al azar seleccioné de la lista que la prepaga me ofrecía. Luego de veinte minutos de remoloneo, me levanté rápido y me puse la ropa fría sin pensar demasiado, de lo contrario me volvía al sobre. Guardé todo lo necesario en mi mochila, agarré el papel con la dirección de la mina y allá fui.

Había una vez una pareja de niñas de dieciocho años que el 14 de febrero del 2004 cumplían tres meses de noviazgo, por lo cual tenían doble festejo. Ese día de los enamorados, que muy a su pesar festejó una de ellas por negarse a la tradición importada, cayó sábado, por lo cual la salida al boliche era una cuestión tácita.

Se supone que Córdoba es la segunda ciudad más poblada de este país y que su extensión geográfica es considerablemente grande. Sin embargo, a esta altura no es un gran mérito el, al menos, intuir cómo puede terminar este relato.

Esa noche de los enamorados, aparte de caer en suerte y ganar el champagne que el lugar bailable sorteaba, esta parejita de niñas había hecho la previa (con todo lo que eso implica) en un lugar céntrico prestado. La amiga de una de ellas les había cedido las llaves del consultorio psicológico de su madre. Sí, de más está decir que una de esas niñas era yo y, sí, hoy en el 2010 saqué turno con una psicóloga en cuyo diván una noche del 2004 tuve sexo reiteradas veces.

Así que de más está explicar también lo tentada que estuve desde el momento en el que toqué el portero eléctrico de ese edificio y la paupérrima atención que presté durante la sesión.

Cabría mencionar también otros detalles curiosos sobre la psicóloga, pero los guardo para otra entrada y de paso me odian por dejarlos con la curiosidad picando.

Cosas que me pasan sólo a mí. Evidentemente, mi parabólica para situaciones bizarras está en el ápice de su funcionamiento.

Ci vediamo.

sábado, 26 de junio de 2010

Hoy hablaba sobre la naturaleza argentina con alguien que no es de este país. Yo le decía que la mayoría de las cosas que se dicen en el exterior sobre nosotros son ciertas, por más que nos empeñemos en negarlas. Al fin y al cabo el ser necios también es parte de lo que somos. Sí, el argentino es creído, agrandado, burlón, vivísimo, se las sabe a todas, es chanta, especialista en hacerse el boludo, en echarle la culpa a otro, en no querer arreglar las cagadas que se manda e incluso tomar provecho de la situación. El argentino es así. Se queja incluso cuando sabe que no tiene razón. Sin embargo, una de las cosas que rescato es que si bien nos reímos de medio mundo aunque estemos en condiciones peores, también nos reímos de nosotros mismos. Al fin y al cabo si no tomamos muchas cosas con humor, todo sería el doble de áspero.

Sí, hoy mientras trabajaba, chateaba con esta persona y hablábamos sobre esto. Sí, chateaba por más que lo tenga prohibido. Si bien no tengo instalado el MSN en la pc del trabajo, chateo desde el mismo Hotmail: hecha la ley, hecha la trampa. El chanta siempre se las rebusca para salirse con las suyas. Si algún día me sorprenden chateando y me hacen alguna observación, jugate la cabeza que me voy a quejar. Y sí, si soy argentina después de todo, no? Vamos, che, que lo que se hereda no se roba!

Y si bien tengo autocrítica hacia el argentino y me quejo, hay una gran parte que me encanta de nosotros y está bien que no la cambiemos, nos diferencia del resto (“el resto” jajaja es la natura, es la natura, ven??).

Les dejo a continuación una listita de publicidades que me encantan; humor argentino sobre argentinos. Y por último los invito a sumar más videos, publicidades, chistes o lo que fuere en donde se ridiculice al argentino (o no).

Me gusta mi país, me gusta ser argentina.
Y vaaaamos,  ARGENTINA el domingo, carajooooooooo!!!!!!!!


sábado, 19 de junio de 2010

En momentos como estos, se nota que soy lesbiana. Esto pasaba anoche, o mejor dicho esta mañana, volviendo a casa luego de tomar algo con una amiga. Caminábamos por calles de nueva Córdoba esquivando individuos que también salían de bares y the like. [Comment aside: muy malondón esto de cerrar todo a las 5, manga de pechos fríos, che!] Prosigo, calles infectadas de energúmenos afectados por la letal mezcla de alcohol y altas concentraciones de testosterona, y nosotras apretando dientes, caminando y esquivando. Hasta que no aguanté quedarme callada:

-Imbécil Random: chicaaas, acá un salchichón primavera, se prenden?

-Yo y Amiga:

- Imbécil Random: uhh que amargas…un chorizo colorado entonces?

-Yo: Mirá, flaco, me gustan las mujeres. Si tenés alguna para presentar, bien, sino correte y dejame caminar.

- Imbécil Random: un chorizo, dale!

-Yo: ME GUSTAN LAS MUJERES, TE DIJE!

- Imbécil Random: JAJA…SE NOTAAA!

-Yo: MENOS MAL QUE SE NOTA! Ahora, no? Si se me nota, aparte de ordinario, sos un boludo, eh?

Se nota que a los hombres una de las peores cosas que les puede pasar es que una mujer prefiera a otra mujer por arriba de ellos.


Nota: queda abierto el debate a reflexión sobre la senseless frase “se nota!”.
Por lo menos yo no sé por dónde empezar..

viernes, 18 de junio de 2010

Después de un año y medio sin hablarnos, hoy me saludaste. Como bien te dije: el que se va sin que lo echen...La verdad es que pensé que el día que esto pasara, iba a sentirlo diferente. Pero no, me equivoqué. No sé si se deberá al aura que me acompaña estos días o qué, pero la verdad es que fui bastante indiferente. Se te puede haber pasado el enojo a vos, pero no fue sólo eso lo que pasó entre vos y yo. No tenés derecho a aparecer como si nada de un día al otro pidiendo que nos veamos porque a vos se te pasó el enojo. No, no, no. Tu orgullo no es más fuerte que mi desilusión. Remala, si te interesa. Yo me pienso cruzar de brazos, porque cuando yo traté de salvar el bote, vos sólo echabas agua adentro. Y no sé por qué, pero tengo la intuición de que pensás que con ese saludo se arregló todo y ya estás en condiciones de pasarme los remos.

domingo, 13 de junio de 2010

El tiempo es un concepto demasiado abstracto y, sin embargo, puedo tristemente palparlo en forma diaria. Sentir, incluso, su gusto amargo en mi boca, su textura áspera en mi garganta y su peso en mi estómago. Su presencia en mis tripas. Pasan los días, pasan las semanas, incluso los meses y los años. Pero pasan más rápido de lo que yo me muevo. Y me hallo, en cierta forma, viviendo anacrónicamente. Y esa última frase resulta un oxímoron si lo pensamos detenidamente. Si se vive, es en el presente. No en el pasado. No suspendidos en alguna burbuja sin tiempo, atrapada y aplastada por los límites del ayer y del hoy. Vivir anacrónicamente equivaldría a un claro y estúpido desafío a la física. Y también a la salud propia.





I locked the door to my own cell
And I lost the key

jueves, 10 de junio de 2010

El que mucho abarca, poco aprieta.

Palabras tragadas a la fuerza. No resulta sorprendente que luego sean regurgitadas. Aprender a callar y aprender a decir. Confieso haber tenido siempre conflictos en este campo.

Cambié tanto en tan poco tiempo. Es raro. Me reconozco tanto como me desconozco.
Empezar de cero: utopía. Hacer y deshacer. Borrar.

Camino zigzagueante, queriendo esconderme en cada recoveco del ritmo serpenteante. Sinuoso. Vértigo. No bajarse nunca de esa cuerda floja. Un rato adrenalina; otro, sólo miedo. Muchos tantos, ciega diversión. En una punta, yo. En la otra, vos. En la otra, ellos. En la otra, todos.

La vida es un juego de rol, pero no siempre somos nosotros los que tiramos los daditos. Y no siempre el juego de turno es producto de una decisión propia.

Altibajos.
Querer decir y sin decirlo.
Querer callar y sin callarlo.
Querer estar en donde no se está.
Querer y no poder.


“Las cosas no tienen que ser complicadas para que sean buenas. Lo que uno realmente quiere no tiene por qué ser producto de un esfuerzo colosal, de un acto heróico...
No hace falta que uno sea un experto en nada para sentirse realizado. Y no digo que el esfuerzo y la auto-superación no sean necesarios, pero ya vi tanta gente tratando de esforzarse por el esfuerzo mismo, que me enferma (me contagia).
Hacer lo que uno quiere no es tan difícil. Lo dificil es no querer pelotudeces.
El que quiere celeste, QUE MEZCLE AZUL Y BLANCO, y punto.”
                                                                   -Migue-


Al azul lo tengo, me falta un poco de blanco…

sábado, 5 de junio de 2010

Un paso adelante y dos atrás.
Ganas un día y desgano, dos.

Evidentemente hay algo que está andando mal.
Yo, claro.
Ser feliz debería ser una tarea más fácil, che.

Se pegaba el guiso en la olla. Ir a BA fue revolver la olla. Riquísimo el guiso, pero ya no queda más.

Y se preguntarán qué hay en mi cabeza para salir con esas analogías. Y la verdad que no tengo la más puta idea, gente.

Resaca moral, como perfectamente lo definió alguien una vez. Eso padezco hoy.
Eso sumado a muchas otras cuestiones.

Sí, definitivamente los engranajes están empastados cuando sabés que estás haciendo algo mal. Cuando sabés que no encontrás tu camino y que por el que vas no te conduce a ningún lado. Trabajo, familia, amigos, amores…vos misma.

Desilusiones, autoengaños, ausencias, soledad. Soledad. Ironías.
Soledad irónicamente envolvente.

Todo me da vueltas y cómo no, si estoy cayendo en espiral hacia el fondo de algo incierto.
No me jodan, muchas veces con querer no hacemos tanto.

Y no, no está muy coherente este texto, pero es lo que hay en mi cabeza ahora mismo. Claramente (vos sos su amigo chino) no estoy siendo muy coherente. Tautológico.


[Y finalmente te convertiste en quien más me conoce. Triste. Triste que así sea y que tan lejos estés. Te quiero tanto]