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jueves, 30 de diciembre de 2010

Una morbosa obsesión por hacer lo que no se debe, lo que desde un principio se sabe que no culminará en algo feliz o aceptable. La hermosa adrenalina de caminar por la cuerda floja, por el borde sinuoso o por las aguas movedizas. La necesidad de estar en una constante búsqueda de lo inalcanzable, de lo difícil, de lo prohibido. Me pica la garganta y me la rasco con ese ruido seco que a tantos les irrita. Hablando de rascar, juraba que en algún lado, con alguna persona había estado hurgando alguna alacena llena de artículos de limpieza e higiene y agarrando un aerosol de Raid dije: “bueno, si hay dos a éste me lo llevo, que en casa no tengo”. Evidentemente esa escena fue un sueño, porque en casa no hay ningún Raid, pero sí muchas picaduras en mi cuerpo. Fuck. Madrugar. Odio madrugar. La noche está hecha a mi medida. La amo, es el amor de mi vida. Oh night, would you marry me? Texto incoherente? Incoherente? Te parece? Te equivocás, pero sabés qué? No pienso sacarte del error. Cagate. Ja! No, no estoy consumiendo ninguna sustancia tóxica. Bueno, quizás a esta altura ya tenga dengue y esté delirando. Tengo calor. Mucho. Odio el verano y la humedad. Odio el verano y la alergia (sí, ya sé que lo dije por feisbuc, I dont give a fuck). Odio el verano y la ciudad desierta. Odio el verano, ok? Sabés qué pasa? Mañana debería levantarme y salir a hacer varias cosas y guess what? No tengo ni la más paupérrima gana. Por cierto, sigo en busca de mi voluntad. Si la ven, me avisan, pleeeeeaaaaaaseeee. Es chiquita, así que fíjense bien en cada rincón (y no se vayan a sentar arriba! Es frágil). Ah, sí, lo prohibido! Bueno, nada, eso. Sorry, entremedio dejé fluir la consciencia. O inconsciencia. O quizás, subconsciente. Me duermo. Chau.

miércoles, 29 de diciembre de 2010

Éstas son las fechas en las que uno por lo general hace un balance anual, ya sea mentalmente o poniendo las ideas por escrito. Parece que fue ayer que hice el del 2009, me acuerdo bien de cada parte que conformó ese recuento. Este año pasaron demasiadas cosas, pero no sé si he sido consciente de su totalidad. Siento que el tiempo pasa cada vez más rápido y no me da tiempo a palpar las vivencias que con él se lleva. Por supuesto que hay cuestiones cuyas presencias resultan imposibles de pasar inadvertidas. También es cierto que desarrollé una peculiar habilidad para no prestar tanta atención a lo que pasa a mi alrededor, mecanismo de defensa que le dicen.

Este año si bien empezó como el traste, se puso las pilas y repuntó. Adquirí responsabilidades y me deshice de otras. Comencé a trabajar en forma dependiente y constante. Empecé mi tesis, con varias trastabilladas retomé el estudio y las juntadas con apuntes y mates de por medio (a veces también cervezas).Conocí muchas personas, entre ellas, excelentes personas y otras que mejor perderlas (y que por suerte se perdieron). Viajé bastante, acá y allá. Volví a viejos amores, para no perder la costumbre; con uno pusimos punto final (uno de tantos, punto y aparte, diría yo, tarde o temprano siempre volvemos). Con el otro, nada, una relación de las más bizarras que hay, también para no perder la costumbre. Luego de mucho manosear el tema, retorné al sendero heterosexual. No hay conclusión (aparente) sobre esto.

Este año afiancé relación con las personas que más quiero. Este año aprendí a perdonar uno de los dolores más grande que me pesan en el alma. Anulé rencores y me amigué con la vida (un poco, tampoco tanto). Este año padecí por primera vez el miedo a la muerte de un cercano. Este año volví a llorar por ella, secarme las lágrimas y seguir adelante como si nada. Este año extrañé mucho y resigné otro tanto. Pensé e ignoré en igual medida. Salí al mundo real y terminé volviendo a mi universo paralelo. Voy y vengo, como para alternar y no morir en ninguno. Este año no entendí muchas cosas/personas, pero no me gasté en hacerlo. Este año cumplí el dejar fluir y optar por la sanidad mental que me prometí el año pasado.

Este año salí mucho: bares, boliches, fiestas, dptos, comidas íntimas. Tomé mucho. Me mandé cagadas también, que ya no me pesan como antes. Este año armé mi hogar y viví en paz. Este año retomé terapia como me había prometido. Logré rozar la planificación que tanto me cuesta. Esbocé mentalmente algunos planes a largo plazo y otros a corto. Los llevé a cabo a algunos y el resto quedó en lista de espera. Este año me paseé por una galería de altibajos.

Este año crecí en muchos aspectos de mi vida. En otros quedé estancada, pero identifiqué las causantes. Puedo decir que hacía mucho que no deseaba que por favor se terminara el año. A pesar de las cosas negativas que viví, éste fue un buen año, uno como hacía mucho que no tenía. A las fiestas de fin de año no les puedo exigir mucho, siempre apestan no matter what, de hecho se esmeran en empeorar progresivamente a medida que los años pasan. Veremos qué sucede con año nuevo, será mi primer “festejo” en Córdoba. Soy buena y le cedo el beneficio de la duda.

Sigo en varias búsquedas internas (y otras no tanto) y con una lista de objetivos y planes para el año entrante, sin embargo, resumo el 2010 como un año de aprendizaje y exploración, de avance y poco retroceso (a veces me sorprenden las ráfagas de optimismo que me golpean).


Fotito sacada por mí en Navidad =)



domingo, 19 de diciembre de 2010

Seguís en mis sueños, me cansa. Seguís en mis días, me cansa. Basta, por favor. No soporto más que sigas alrededor. Qué tengo que hacer para que se acabe? Decime qué hago. Tengo que buscarte y hablar con vos? Vomitarte el hilo tosco de pensamientos que me salga en el momento? Porque no importa cuánto planee qué decirte, sé que si te tengo en frente voy a decir cualquier otra cosa, si es que con suerte me sale palabra entre tanta lágrima reprimida, entre tanta angustia machacada en mis mandíbulas y contenida en mi garganta. Qué hago para que esto se acabe? Cuánto más? No es suficiente ya? No pasaron varios años ya? Por favor, andate!

Realmente necesito buscarte, arriesgar que no me quieras oír y regalarte la nueva perspectiva desde la cual veo a la historia hoy en día?

Por qué no puedo borrarte de la lista de auspiciantes de cada uno de mis fracasos? Por qué seguís importando en mi vida? Por qué dejo que todavía permees mis días con la presencia de tu ausencia? Tengo que conciliarme con vos para que desaparezcas? Cuál es el exorcismo que surte efecto?


Estoy podrida. De mí, no de vos. De mí, porque yo soy el sujeto y vos, el predicado.

jueves, 16 de diciembre de 2010

Hay veces que uno debe dejar el orgullo y el rencor de lado, por más fuerte que sean, y seguir adelante, porque la vida es una y también lo es cada persona que nos rodea. Al fin y al cabo nadie es perfecto y cada uno hace lo mejor que puede.

Indefenso, encogido, con marcas por todo el cuerpo, medio ido y medio presente, transmitiendo con la mirada todo el miedo, el dolor y el arrepentimiento en el grado en el que ha sido posible, que no es poco. Me pidió la mano, me dijo que me quería.

Te perdono, te quiero…pero no te vayas.


-restando karma-

lunes, 13 de diciembre de 2010

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martes, 7 de diciembre de 2010

Soy una maquinita de producir fantasías. Un tanto increíble, pero cierto. Claro que mis fantasías no son más que desvaríos que mantengo celosamente encerrados entre las claustrofóbicas paredes de mi laberinto mental. Claro también que de vez en cuando algún que otro sueño intenta escaparse volando. Y sí, por ambicionar tanto en escape y altura, terminan con un destino que no difiere demasiado del de Ícaro. Como regla general, es preferible que gasten energía recorriendo mi cabeza (cual hamsters en una ruedita), porque ante la mínima porción de realidad, mi mente se precipita en ideas que construyen un mundo propio dentro de lo inexistente. Simplemente no lo puedo evitar, y dudo que lo evite en caso de que pudiera hacerlo.


Your single smile triggers a whole universe of my imagination. And that makes me smile. So, please smile..

domingo, 5 de diciembre de 2010

Llega un momento en el que la falta de anonimato deja en descubierto una gran necesidad.
Necesito expresar cosas que por acá ya no puedo.
Porque te involucran.
Porque la involucran.
Porque nos involucran.
Todo se mezcla con todo y ya nada vive aislado.

Necesito. Eso lo resume todo.


miércoles, 1 de diciembre de 2010

Lo prometido es deuda, dicen..


Supo haber una vez en la que sufría una terrible paranoia con mi sexualidad. Que nadie fuera a enterarse en mi pueblo! Que las degeneraciones de la nena no fueran a llegar por boca de terceros a oídos de papá!

Resulta que siempre supe que había algo “mal” en mí. Yo no era como el resto de las nenas de mi edad (ni de otras edades). En jardín de cuatro, por ejemplo, me acuerdo que me gustaba una nena que se llamaba Carolina, era la más alta de la salita. A lo largo de la primaria tuve otros crushes. Varios. Entrada la secundaria, la historia que más me marcó, en parte porque andaba con todo el tema de ponerle nombre a mi rareza (y también por las características de la historia en sí), fue la de una niña que hasta el día de hoy estoy segura de que patea para el arco contrario (historia contada  de manera detallada en http://abortionofthoughts.blogspot.com/2009/03/chateando-con-alguien-hoy-me-acorde-de.html#comments  y  http://abortionofthoughts.blogspot.com/2009/03/continuo-con-la-historia-de-asi-no-me.html#comments). Entre los quince y los dieciséis logré denominar mi anormalidad: era lesbiana. Reconozco que la palabra lesbiana nunca me fue fonéticamente agradable a los oídos.

En mi último año de secundaria, con dieciséis años todavía, me atreví a meterme en chats lésbicos para ver qué onda. A todo esto, yo tenía novio, pero ésa es otra historia (ponele). En una de esas calurosas siestas de febrero, conocí a la primera chica que me voló la cabeza, la primera mujer que amé y que no era mi madre. Tenía casi cuatro años más que yo la virginiana. Una gran obsesión en mi vida fue esa veracruzana. Tanto que me sabía de memoria la geografía mexicana (cada estado, cada capital), sólo veía el Canal de las Estrellas y era experta en ese dialecto centroamericano, entre otras cosas. Chateábamos martes y jueves a las tres de la tarde, horarios en los que ella trabajaba en un cyber. Los primeros días nos encontrábamos en esa sala de chat; jugábamos a sorprendernos con los nicks. Luego pasamos el msn. Y nos enamoramos, o al menos yo me enamoré. La cuestión es que en el final de esta historia nadie comió perdices. Pinche mexicana! La primera mujer también que me rompió el corazón, pero no voy a hablar de eso. No por despecho, sino porque me voy a ir demasiado por las ramas y en algún momento debo dormir.

Mientras todo fue de color rosa en nuestra “relación”, nos escribíamos mails y cartas. Tengo todo guardado hasta el día de hoy. Ya dije en alguna entrada anterior que siempre tuve alma de cartonera. Todo lo guardo, todo lo archivo.

En una de las cartas que intercambiamos, yo le envié un arito argolla. Obviamente al otro arito, que formaba el par, lo tenía puesto yo; arito que tuve puesto desde los trece años hasta principios de este año que me lo comió la gatita en sus tantos cariños nocturnos en los que me chupaba el lóbulo cual teta materna. La odié por un par de días a mi mascota, no por el recuerdo de la chingada mexicana, sino por mi obsesión cabalera y constante (además mi arito me encantaba y había decidido que me quedaba tortamente hermoso). Y ella me envió una tobillera de macramé con pequeñas cuentitas negras y amarillas intercaladas. Aunque no lo crean, a esa tobillera todavía la tengo puesta. Sí, desde ese 13 de abril de 2002; jamás me la saqué.

Hace unos meses no sé qué buscaba, pero terminé revolviendo mis cajas de los recuerdos y ahí estaban sus cartas y su foto. La única foto que logré tener en mi mano. Realmente el amor es ciego a veces. Y sordo, si me pongo a pensar en los horrores de ortografía que tenía. Ni nos detengamos en otros aspectos lingüísticos porque me da un espasmo. Y no, no voy a citar nada de esas cartas porque me da vergüenza ajena (y propia!!!).

Luego del reencuentro con esos recuerdos, se me ocurrió buscar a la muy perra en el famoso Facebook. Para sorpresa mía, la encontré. Por qué para sorpresa mía? Porque no hablo con ella desde hace ocho años. Fue como si se la hubiese tragado la Pachamama. Pero no, ahí anda vivita y coleando (y con “U” seguro que también, no me cabe la menor duda).

Éste es un resumen de mi salida del closet, la cual obviamente está permeada de detalles aparentemente fantásticos que comprueban que la realidad supera ampliamente a la ficción, pero eso lo dejamos para otro día.


PD: no, a esa foto no la saqué para esta entrada. No sé ni por qué existe esa foto, pero como verán, no miento cuando digo que todo lo guardo jaja