Una morbosa obsesión por hacer lo que no se debe, lo que desde un principio se sabe que no culminará en algo feliz o aceptable. La hermosa adrenalina de caminar por la cuerda floja, por el borde sinuoso o por las aguas movedizas. La necesidad de estar en una constante búsqueda de lo inalcanzable, de lo difícil, de lo prohibido. Me pica la garganta y me la rasco con ese ruido seco que a tantos les irrita. Hablando de rascar, juraba que en algún lado, con alguna persona había estado hurgando alguna alacena llena de artículos de limpieza e higiene y agarrando un aerosol de Raid dije: “bueno, si hay dos a éste me lo llevo, que en casa no tengo”. Evidentemente esa escena fue un sueño, porque en casa no hay ningún Raid, pero sí muchas picaduras en mi cuerpo. Fuck. Madrugar. Odio madrugar. La noche está hecha a mi medida. La amo, es el amor de mi vida. Oh night, would you marry me? Texto incoherente? Incoherente? Te parece? Te equivocás, pero sabés qué? No pienso sacarte del error. Cagate. Ja! No, no estoy consumiendo ninguna sustancia tóxica. Bueno, quizás a esta altura ya tenga dengue y esté delirando. Tengo calor. Mucho. Odio el verano y la humedad. Odio el verano y la alergia (sí, ya sé que lo dije por feisbuc, I dont give a fuck). Odio el verano y la ciudad desierta. Odio el verano, ok? Sabés qué pasa? Mañana debería levantarme y salir a hacer varias cosas y guess what? No tengo ni la más paupérrima gana. Por cierto, sigo en busca de mi voluntad. Si la ven, me avisan, pleeeeeaaaaaaseeee. Es chiquita, así que fíjense bien en cada rincón (y no se vayan a sentar arriba! Es frágil). Ah, sí, lo prohibido! Bueno, nada, eso. Sorry, entremedio dejé fluir la consciencia. O inconsciencia. O quizás, subconsciente. Me duermo. Chau.
Sunday Secrets
Hace 12 horas





