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domingo, 30 de enero de 2011

Colonia Parasitaria

Y la anestesia nunca es suficiente. Y las recreaciones nunca son efectivas. Y los ruidos para tapar los silencios nunca son abarcadores. Y el autoengaño nunca es productivo.

Suspiro tras suspiro intento cambiar el rumbo de mis pensamientos, pero ningún pensamiento es lo suficientemente amplio para cubrir cada recoveco de mi mente.

Y ahí quedás.

jueves, 27 de enero de 2011

Necesito encontrarme y sé que estoy en camino a eso, pero cuesta. Bastante. Es un proceso, que como cualquier otro, tiene avances así como también retrocesos. La cosa está en que los pasos para adelante sean más que los para atrás.

Hoy madrugué luego de días sin poder hacerlo. Claro, con ayuda, tampoco es que encontré mi voluntad debajo de la almohada. Salí al centro a pesar del calor húmedo, hice mis cosas y me tomé el bondi al laburo. Una señora que siempre viaja a esa hora en ese colectivo se olvidó su paraguas. Ese paraguas ahora está en mi casa esperando ser devuelto mañana. Y la verdad no sé qué tiene que ver todo con lo que empecé pensando antes de ponerme a escribir, pero sé que en algún punto está la conexión.

Los viajes en bondi tienden a ser un momento en el que muchos pensamos en las cosas que debemos hacer, en otras que ya hicimos y en otras que nos gustarían hacer. En resumen, podría decirse que reflexionamos bastante. Los viajes en general resultan introspectivos. Hoy, como tantos días más, mientras me quemaba los sesos con los auriculares al mango y miraba la nada, jugaba con mis anillos. En particular con ése. Con el que menos significado tiene y que, sin embargo, más me jodió siempre que así haya sido ¿La falta de significado le da significado? Parece irónico, por no decir también paradójico. Quizás. La cosa es que descubrí que por dentro, donde se suponía que iban a estar grabadas algún día tus iniciales, se le está desprendiendo el bañado de plata. En realidad el descubrimiento no fue ese deterioro, sino que se suponía que las alianzas eran de plata maciza. Al ver esto me sonreí y consecuentemente largué una mini carcajada que fue al segundo reprimida cuando recordé que estaba en el colectivo. Es todo tan simbólicamente irónico.

A tu alianza…¿le habrá pasado lo mismo?

domingo, 23 de enero de 2011

No sos vos, soy yo


La tierra va a tener dos soles, como si no bastaba con uno. La realidad siempre supera la ficción, chupate ésa Georgeee!! A todo esto, a medida que pasa el tiempo uno va comprobando que los mayas tenían la posta. Tiembla Aschira!!! Pero posta, dos soles? “Y la tierra alrededor de cuál va a girar?”, me preguntaron hoy. Alrededor del sol de siempre, supongo. Traslación en forma de infinito no creo. Qué quilombo loco, un día te levantás y resulta que hay un signo del zodíaco nuevo, al otro te levantás y hay un sol nuevo. Para cuando el día Osvaldo?? Media pila, che! Definitivamente quiero que los findes tengan tres días. No importa que los días laborables sigan siendo cinco, pero denme tres libres al final de la jornada. Y no me toquen la noche, que es sagrada. Si el sol no sale, no le estropeará el día al conejo”.

Cambiando de tema, la gente siempre decepciona. Esto me recuerda a alguien que cada vez que yo decía esto, ella me citaba una frase de Robert Fisher: Cuando aprendas a aceptar en lugar de esperar, tendrás menos decepciones”. Y como hoy estuve pensando en ella por razones que no vienen al caso, ilustro esta entrada con frases de ese autor. Volviendo a lo que decía, uno siempre se ve desilusionado por otros, pero la culpa no es más que nuestra. Solitos fallamos en esperar que el resto tenga el mismo accionar que nosotros. Y ojo, a veces pasa, para mal, claro. Y sí, eso de que uno recibe lo que da por lo general aplica para lo negativo. La bondad está fuera de moda. Al fin y al cabo todos terminamos en el mismo lugar. Todos volvemos a la tierra. Si te vi, no me acuerdo.

Desde las apocalípticas premoniciones ancestrales hasta los nuevos engendros cosmológicos ha habido mucha espera y poca respuesta. A veces hay cosas que mejor no decirlas, evidentemente. Sin embargo, no me quejo. Lo merecía. Al fin y al cabo hiciste lo mismo que yo. La diferencia está en la razón de lo que hicimos. Se suponía que lo hacía para el bien a largo plazo, para que la distancia no se acortara, porque da miedo, porque no es manejable, porque…no.  Pero sabés qué? No me la banco. Y no, no me queda otra más que bancarla. No hay intención de tropezar de nuevo con la misma piedra. Basta de juntar karma, Laura. Bastaaaaaa!!

“Las decisiones son fáciles cuando sólo hay una alternativa.” Y ni siquiera así, creeme. Me encanta buscarle la quinta pata al gato. Ese gato que a veces me ronronea y otras veces me araña. Ese mismo gato que siempre cae parado. No? Bueno, no siempre, pero nos pasa a todos. Mirame a mí, con la espalda a la miseria y menos vidas.

Pero te juro que ahora con o sin soles, estoy en conejito.

viernes, 21 de enero de 2011

Y yo que pensaba que esto de los admiradores secretos era cosa de secundaria. Bombones anónimos en mi escritorio? Really? Estamos grandes, che. En especial usted, mujer de las cuatro décadas. Shame on you. Stop, esto es acoso ya, hablamos una vez en la vida y sobre tu gusto por la morcilla. No da. NO-DA. "No" al chat compulsivo de oficina; si al lado de mi nombre ves un puntito rojo, significa que estoy “Busy” y no “Available” para chamuyo barato. Amén a la sutileza y al trabajo de hormiga. "No" al atropello desesperado de la torta rancia.


Y vos..
Vos. Qué decir de vos si no entiendo nada?
Tendré que hacer mi tarea.

jueves, 20 de enero de 2011

Decidiste que cada una hiciera su camino, y lo acepté sin poner objeción alguna o sin siquiera rondar la idea de contactarte. Pero no entiendo para qué apareciste esos minutos escasos luego de un par de meses de no saber nada de mí. Qué sentido tiene contestar tu “cómo estás?”? Decirte la verdad sería un sinsentido. Resta largarte la protocolar respuesta default (también falta de sentido) que dice que estoy bien. Ponele. Tampoco me es fácil ocultar las cosas, soy bastante transparente. Como lo cortante que me puse con tu respuesta mala onda cuando te conté que había estado pensando en vos y que pensaba viajar. Tampoco es que te reclamo algo aunque así parezca. No. Sé que no estoy habilitada para reclamos y tampoco tiene razón de ser. Sólo expreso lo que siento, o mejor dicho, lo que pienso. Apreciaciones. Mera descripción del estado de la cuestión. De nada te sirve saber cómo estoy, qué es de mis días, qué siento ni cómo están las cosas de mi vida. De nada, si no es para quedarte.

lunes, 17 de enero de 2011

Lo peor de todo es que estoy haciendo las cosas mal nuevamente. No hay caso, me gusta hacer lo que no debo. Tengo una morbosa atracción hacia lo complicado. En otras palabras, padezco de estúpido masoquismo crónico. Al margen, te das cuenta de lo qué estás haciendo, no? Ok, no te vamos a culpar a vos, vamos a culpar a la psicóloga que se fue de vacaciones. Ponele (las ironías no se explican). Posta, realmente necesito una secretaria que se encargue de la toma de decisiones necesarias en mi vida. Ya gasté el tatetí y las cara-o-seca no vienen funcionando. Hablando de cosas que necesito, sigo sin encontrar mi voluntad. Ya ni sé en qué parte del camino la habré perdido. De hecho, no recuerdo ni cómo era, pero estaría copado reponerla. Alguien que me done un poco de la suya o tenga alguna de más? Pago en efectivo.

(…)

Ahí quedaste, en el tatuaje que pocos han visto y que tantos quieren borrar. Marca que ya no quiero portar. Dejen de sospecharlo, se los confirmo, mis entradas son cada vez más incoherentes e inconexas. Reflejo de mi desordenada cabeza. Hmm...y vos, me pregunto qué buscás, con qué autoridad te inmiscuís en mis delirios oníricos, me besás, te vas…me sacudís los cimientos de mi estructura mental. Bastante estúpido el deseo del hombre de hojalata, eh?

miércoles, 12 de enero de 2011



“¿Te lo envuelvo o lo llevás puesto?”

He notado que últimamente duermo en diagonal, es decir, atravesando toda la cama. Ni en la derecha, ni en la izquierda. O dependiendo cómo se lo vea, en ambas partes.  ¿Intentos de abarcarlo todo? No lo creo. El que mucho abarca, poco aprieta. Y no vengo apretando mucho que digamos, así que la última intención que tengo es reducir más mis posibilidades, if you know what I mean.

A veces pienso que estoy más cruzada en la vida de lo que me imaginaba -creo que hay varias referencias bastante ilustrativas para el caso sin necesidad de cavar hondo-. Lo estoy, aunque lo disimule. Bueno, tampoco es que me gasto en ocultarlo. Ok, no lo hago. Igual, tiene su encanto, sepanlo. Para hacer hincapié, volvería a mi amada noción de bello y siniestro pero la paja gana. El que sabe de esto me entiende. O quizás no, pero poco me importa. Sí me importa que sigo con antojo de helado de limón, caramba.

Anoche mientras me entregaba al sueño, trataba de analizar el por qué será que vengo durmiendo en diagonal (hay días en los que incluso amanezco a lo ancho de la cama). Pensando, salieron cosas copadas que sabía que tenía que anotar en el momento porque hoy no me acordaría, pero si prendía de nuevo la PC, sería un camino sin retorno. Pasar de largo dos días es demasiado. Anyway, dicho y hecho (lo primero, no lo segundo).

Si algún día tengo hijos (ponele), me van a salir fríos, ácidos y apenas dulces (muy en el fondo). Por antojo no cumplido, claro ¿por qué más sería?

Volviendo al tema principal de todo esto y a modo de conclusión, ésa no sería una pregunta que esperaríamos escuchar en un sex shop.

domingo, 9 de enero de 2011



Resulta tan raro esto de cambiar el significado al significante. Pensar en algo nuevo cuando escuchás esa palabra. Ver otra cara al escuchar ese nombre. Imponer un presente ante tales recuerdos. Reemplazar y a la vez no hacerlo. Mismo espacio, distinto contenido. Desasociar resulta realmente una tarea difícil, en especial cuando me especializo en relaciones y coincidencias.

Allí donde más se quiere olvidar, más se recuerda. Allí donde más se quiere recordar, más se olvida.

jueves, 6 de enero de 2011

A veces pienso en volver y otras veces pienso que la mera idea de volver sería una locura. Me cuesta horrores elegir y decidir. Quiero volver a ser lo que fui, eso que quedó muy atrás en el pasado. Allá donde todavía quedaba algo de inocencia y esperanza. La ignorancia es dicha.

miércoles, 5 de enero de 2011

Es como si no formara parte de la escena. Me cuelgo largos minutos mirando al vacío, pensando cosas en forma aleatoria y saltando de tema en tema para evitar profundizar en alguno. Completamente quieta, apenas parpadeando y respirando. Estos últimos días no he sido más que un ente. El celular suena y es como si no lo escuchara. Mensajes de ella contándome su alcohol de anoche, sus cagadas y hazañas. Sus intentos de escandalizarme. Se equivoca. Nada me escandaliza y menos en este estado de anestesia. No me importa lo que hiciste ni lo que pudiste haber hecho anoche. Escaneo los mensajes, los borro, ni amago a contestar y retorno a mi estado de abstracción. Cero reacción. Cada tanto me pregunto si estoy despierta, en dónde estoy y qué estoy haciendo ahí.

martes, 4 de enero de 2011

Luego de tantas horas de desvelo ameno que concibieron diversas charlas, las cuales se sumergieron en el pasado y engendraron algunos pensamientos que metían el dedo en la llaga, no queda cabeza alguna para desayunarse con noticias que una vez más te desilusionan e inauguran el año mofándose de cualquier  iluso deseo de que sea una buena etapa.

Otra vez me duele la historia, otra vez sentir que ha sido tan en vano ese esfuerzo por perdonar y seguir adelante. No hay tregua. Cansa. Caerse nuevamente antes de haberse levantado.

Por otro lado, para contrarrestar, luego de un año sin hablar, me pediste perdón, cosa que jamás habías hecho y jamás esperé que sucediera. Y también me revolvió las entrañas.

No logro discernir exactamente el sentimiento que todo esto genera en mí. Una gran amalgama de desilusión, frustración, bronca, impotencia y dolor apaciguada por el hecho de que ya nada me sorprende. Esa falta de sorpresa me deja en un estado de anestesia, de cuasi-indiferencia e inactividad. No hay reacción. Ya estoy muy cansada, ni llorar me sale. Ya gastaste hasta la última gota de la reserva de lágrimas que podía tener para este tema. Suficiente. Seguí acumulando karma, así estás y así has estado. Que todo pasa por algo y nada es casual. Lo que más lamento es que la más perjudicada con todo esto es la persona que más amo y que me dio la vida.

Y ahora cómo sigo con vos? Cómo recupero mis pocas ganas? Cómo evito querer alejarme una vez más? Seguís dejando huellas indelebles en mí. Huellas que intentaré camuflar toscamente una vez más, porque borrarlas es imposible.

Suficiente.

domingo, 2 de enero de 2011

Quiero tirarme en el suelo, observar el cielo opaco y que tras romperse esas nubes espesas, me lluevan encima con ganas. Sentir el agua empaparme cada parte de mi ser y escurrir por cada recoveco de mi cuerpo. Que me llueva encima y se me enfríen algunas emociones, que se me diluyan algunos recuerdos y se me oxiden algunas ideas. Que cada gota que estalle sobre mí me haga sentir que soy parte de la naturaleza, a la vez que no lo soy.

[Han sido más domingos seguidos de lo que se puede aguantar.]