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domingo, 27 de febrero de 2011

Hoy por obvias razones amanecí reflexionando sobre lo raro que resulta el dormir con alguien extraño que apenas conocemos y con quien se han intercambiado escasas palabras. No me estoy refiriendo a tener relaciones sexuales, sino a entregarse al sueño en una misma cama, actividad que, desde mi punto, requiere de bastante más confianza. Cuando uno duerme, queda en estado inconsciente, ajeno de toda realidad que lo circunda. Todos los sentidos anulados. La dimensión del espacio y del tiempo toma otro formato, y es en ese estado de extrema vulnerabilidad que nos entregamos a nuestro compañero de cama, confiando en que no se aprovechará de nosotros de ninguna manera, teniendo en cuenta la notoria diferencia entre que uno tenga control de la situación y el otro ni siquiera tenga los ojos abiertos.

Mi noche fue muy rara, pero linda.
Reflexionaba nomas.
Cosa un tanto obvia, pero no tanto. No tanto.

sábado, 26 de febrero de 2011

Son esas cuestiones que cada tanto me atrapan y me confinan a la reflexión sin fin. Digo sin fin porque nunca arribo a una conclusión, al contrario, cuantas más vueltas le doy, más me pierdo en los firuletes de las ideas.

Qué raras resultan las vueltas de la vida. Qué serpenteantemente impredecible son las maneras en las que nos conducen. Nos llevan, nos traen, nos sorprenden, nos dejan flotando en su mar de misterios, de parafernalia irresuelta. 

Una vez más el axioma más convincente por defecto, pero frágil a la vez, es que todo sucede por alguna razón; el momento cuando sumás las situaciones más felizmente extrañas que experimentaste desde que tenés uso de razón. Y es en ese punto cuasi optimista que comenzás a tejer mentalmente la idea de que naciste con una misión en la vida, por más minúscula que pueda aparentar.

jueves, 24 de febrero de 2011

A ver, mamu...

Luego de ires y venires, mi mente gambeteó al dilema y la decisión correcta fue tomada. Claro que no quita que el sabor amargo de no satisfacer las ansias quede. Quede en la garganta, en el pecho, en el estómago (en el ser). La ausencia del abrazo deseado casi tan intensa como la presencia del vacío que oprime mis sienes. Y la duda como eco queda de si habría ella aceptado un nuevo encuentro. Pero eso ya pasó. Allá queda y allí terminó.

Y acá comienza una vez más la rutina. Acá, en este otro mundo, esos días untados con gris, con nostalgia, con ganas de algo distinto. Ganas de libertad, de volver a esos momentos fantásticos...con el peso de toda la semántica de esa palabra. Retornar al trabajo nuevamente, ocupar la mente con lo que se supone que es realmente importante, pero que en el fondo sabemos que no lo es (o al menos lo dudamos). Y se abre la discusión sobre qué es lo verdaderamente relevante. Cuestiones sentimentales y anímicas vs la seriedad de las obligaciones del ser social.

Me aburrí.

Atrás quedan los días de paseo, de diagonales, de planos urbanos que se asemejan a los viejos ta-te-tis que dibujaba a mano en alguna hoja vieja cuando el aburrimiento me atrapaba en aquellas etapas de infancia (esas siestas interminables). Atrás queda la tarde de zapatillas llena de polvo tras cruzar el tan-llamado 'bosquecito'. Esa expedición al museo que resultó una sumergida en los inicios de los 90s. Tardes de calor, de sol, de humedad que se impregna en la piel y te deja con sensación de ahogo por unos minutos. Minutos en los que una ducha es lo más preciado del mundo. Atrás quedan esas noches de cerveza con amigos que uno recién conoce, por así decirlo. Fotos improvisadas quedarán siempre como prueba irrefutable de ambas cosas: belleza femenina y  caradurez del chongo. Atrás queda esa extraña noche llena de música fuerte, gente conocida, alcoholes varios, recuerdos y besos. Ahí bajo la lluvia se habrán diluido algunas broncas encontradas en coordenadas porteñas, contrarrestadas también con tendidas risas que otros contextos con orígenes griegos engendraron.

Esto claramente no es soplar y hacer botella. No. Tampoco lo es cruzar el río hasta esa pequeña tierra del Oriente. Quizás la próxima vez los días sean más largos y los deseos dejen de ser deseos.

Días hermosos, vuelvan a mí!
(cuando 'días' y 'mujeres' son sinónimos)


domingo, 13 de febrero de 2011

Does any woman ever stay long enough to find out what the hell goes on in your head?

-The Reader-

lunes, 7 de febrero de 2011

Y ahora, ¿qué me detiene de buscarte? Esperé este día por muchos meses, por no decir dos años. Todo vuelve, nena. Todo. Por un lado, siento una pseudo-tranquilidad con sabor a venganza, pero por otro lado, tengo una bronca con dejo a tristeza asentada en la boca del estómago. Quisiera decir que ahora estaré en paz y seré feliz, pero mentiría tanto..Sea como sea, me pregunto si te buscaré, si intentaré cerrar de una vez esta (no)historia. El miedo (excusa) más grande ya no existe.

Anoche volví a hablar demasiado sobre vos, anoche te recordé más de lo que habría querido, anoche supe que el día finalmente llegó.

Te diría que te lo dije, que ya lo sabías, que no es noticia…y movería mi dedo en forma circular luego de haberlo introducido en tu llaga, pero no, no es ésa la idea (aunque ganas no me faltan). Te diría, entonces, que te pongas cómoda y me esperes, que soy la misma de siempre, pero muy distinta. Pero por si las moscas, por mi lado meditaré, trataré de no desesperar y me ataré las vísceras para que no se me revuelvan tanto cuando te mire a los ojos. Murmuraré por lo bajo para evitar que el corazón se me escape por la boca y te hablaré sentada para que no me flaqueen las piernas.

Parece que la tuviera bastante clara, pero no, no tengo idea qué siento (¿siento?).


PD: y vos, chiquita…no me tendrías que haber dicho nunca que no sabés decir que no.

martes, 1 de febrero de 2011

Im not crazy, Im just a little unwell

Cada día me gusta más esta banda y por suerte está libre de asociaciones en mi mente. Claro, asociaciones que pertenezcan al pasado lejano. Las conexiones mentales son inevitables, se van entrelazando solas a medida que nos rodean mientras avanzamos en este camino llamado “vida”. Esta última oración me salió más cursi y pseudo profunda de lo que intencioné. En resumen, nada lo asimilamos en forma aislada.

Cambiando un poco de tema, pero no tanto…sólo que me ahorro los cuatro o cinco pensamientos que me trajeron hasta acá (hay que guardar aburrimiento para otro momento). Como le dije a alguien hoy: “todo lo que implica cambios en mi vida me altera”. De nuevo el famoso miedo a lo desconocido, el rechazo a poner en jaque la comodidad y la cobardía del conformarse. Pero bueno, como para caer de nuevo en la autocita “el que no arriesga no gana…ni pierde”.

Esta canción comenzó recientemente a hacerme acordar a vos. Será eso bueno o simplemente indiferente? Quién sabe. Quién sabe si con esas frases me das esperanzas aunque luego juegues a destruirlas. Quién sabe si se me antoja jugar. Sabido es que no jugamos el mismo juego. 

Ya no quiero ser siempre el gato. Pero tampoco el ratón. Está bueno alternar, pero como te dije hoy: "el 75% del tiempo las dos queremos ser el ratón." Es un despropósito. Renuncio.

La parte mala es que es mentira. La peor parte es que ya ni sé a qué juego (ni con quién).