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jueves, 14 de abril de 2011

Cuidadosamente, pero casi sin pensarlo, abrió el tercer cajón de esa cómoda de algarrobo. Se sentó en la cama que tenía detrás, apoyó los brazos sobre las piernas y meticulosamente imaginó cómo combinar algo de todo lo que tenía allí adentro (estas cuestiones lo hacían cada tanto dudar de su sexualidad, pero esa bola en el pecho le refutaban con firmeza sus delirios). Nada lo satisfacía del todo, como era frecuente. Luego de un profundo suspiro, que con claridad manifestaba su frustración, manoteó la primera chomba que había en ese cajón. Con movimientos precisos, pero apurados, abrió el ropero a su derecha y sacó el jean que más le gustaba.

Mientras se vestía, sin saber por qué, recordaba la lista que había hecho en un archivo de bloc de notas en el que se leían las futuras compras que debía realizar. Si había algo que lo caracterizaba, era la pésima memoria heredada de su madre, quien olvidó buscarlo del colegio a la salida de la primera clase a la que asistió. Cualquiera pensaría que esa experiencia lo marcaría de por vida, o quizás esa mujer que lo engendró. Pero no, no fue casualmente esa mujer la que le dejó huellas en su ser.

Una de las cosas que había programado comprar era un reloj pulsera. No es que no tuviera uno, sino que había firmemente decidido cambiar el suyo. Siete años habían sido suficientes, era hora ya de cambiar de tiempos.

Una vez alistado, guardó la billetera en su bolsillo trasero y tras cerrar la puerta de su casa, miró al cielo estrellado y se dijo ‘es hora’.

5 comentarios:

  1. Me gusta como escribís. Me gusta tu cinismo y tu ironía. La forma casi lógica de hilvanar las ideas. Me gusta.

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  2. Que linda la idea de cambiar de reloj justamente porque "ya es tiempo", algo así como... paradójico quizás?

    Un saludo tocaya

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  3. Curiyú:
    gracias por tanto elogio, che! para tanto??? =P
    espero verte por aca seguido..

    Lau:
    es medio ironico, si jaja..
    a veces es tiempo de algunas cosas. al tiempo lo marca uno con sus necesidades y deseos..

    saludos!

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  4. y pensar que ahora casi no se usa reloj pulsera, no? el celular vino a reemplazar la forma automática de mover la muñeca buscando el corazón horario y llevándolo hacia abajo, fuera de la manga, hasta dejarlo a la vista y sentir su peso sobre la palma. Me gusta que haya personajes, me gusta que se cambien y hagan listas.
    un beso

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  5. acabo de venir de la relojeria de ver precios tras cambiar pila al mio..
    me desespera no tener reloj pulsera..

    pero bueno, ya sabemos que yo soy rarita jaja
    el resto usa el celu..

    abrazo, amiga..

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