Dado que nada es para siempre, todo tiene una fecha de vencimiento.
El tema está cuando conocemos a priori cuándo caduca el plazo.
Hay cuestiones que marcan un antes y un después, que son razón de transiciones notables. Y uno se debate entre seguir adelante o dar un paso atrás.
Cometo siempre la idiotez de seguir adelante y querer retroceder cuando ya es tarde.



0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada