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sábado, 22 de octubre de 2011

"Creo que si de algo estoy dotada es de un extraño poder de metamorfosear en materia risible todo lo que miro y toco (...) En verdad, mi sentido del humor proviene de mi odio a la llamada <<realidad>>. Por eso deformar las cosas, las palabras, los rostros me fascina y lo hago como quien sale a la calle con un revólver"

A.P.

lunes, 17 de octubre de 2011

“I am mentally divergent, in that I am escaping certain unnamed realities that plague my life here. When I stop going there, I will be well. Are you also divergent, friend?”

-12 Monkeys-

miércoles, 12 de octubre de 2011

Quisiera que esta almohada fuera tu pecho, fuera tu hombro, fuera tu cintura, fuera tu espalda y fuera tu cuello; que la nada sobre mis labios fueran tus labios y que la nada que me envuelve fueran tus brazos; que el aire entre mis dedos fueran tus dedos; que el silencio de la noche fuera tu respiración luego de un tequiero; que la soledad de este cuarto fuera la plenitud de tu compañía. Quisiera que el condicional fuera presente. Quisiera no extrañarte, quisiera tenerte.


sábado, 8 de octubre de 2011


Donde pongo la bala, pongo el ojo. No estoy para el piensa-rápido. Si llueve y hace frío: cama. Sin más vueltas. Que sí, que no. No. Cama! Chocolate y patito...o almohada, pero cama. La chica Smirnoff seguro estuvo lamiendo calcos, le cayó mal el pegamento (acostumbrada a aspirarlo) y eso explica su baile de gallina descogotada. El enjambre de mujeres ridículamente vestidas iguales, con peinados al estilo nido-de-carancho compite con la barra plagada de metrosexuales que me recuerdan a un documental de pavos reales en celo. Dos tapitas de Smirnoff Ice: posavasos. Dejate de joder! Me recuerda a ese concurso de radio al que llamé en épocas de salita azul y me gané un platito de surtidas (key words: gané, platito, surtidas). Me voy a ir al infierno, lo sé, compré lote hace rato. Cada vez me convenzo más de que voy a terminar sola viviendo un eterno headphones time. Semana de pastillita blanca, como para echarle la culpa a algo un rato. Chau, me voy a escuchar mucho metal y a latigarme la espalda a modo de mea culpa.

miércoles, 5 de octubre de 2011

Antes de irme, quisiera decirte algunas cosas, porque todos siempre nos estamos yendo, nos embarcamos en una búsqueda frenética por encontrar algo que no sabemos bien que es, quizás, no sea este día, pero quiero que sepas las razones de mi huida, o de mi futura huida. Es algo que escribí la otra noche, mientras vos dormías. Como una especie de reglas invisibles que me impongo, y que respeto con todas las mujeres. Es cuestión de no hacerte llorar. Quizás no me entiendas, pero hay tiempo de sobra. No creas que me estoy alejando de vos. No, no es eso. Es respeto. Y es amor, del más puro.

Estar triste de ser lo que uno dice, de ser lo que uno hace.
Estar triste, de los errores que ayer fueron decisiones.
Ocultando lágrimas, borrando la foto perfecta.
Estar triste de los ojos para adentro.
Estar triste al sonreír. Estar triste cuando no se domina la mente.
Cuando el corazón te pide un poco más.
Estar triste de no temerle a nada, ni siquiera a la tristeza ajena. No se puede vivir sin miedo, porque el miedo nos acerca un poco más.
Ser feliz al verte llegar, ser feliz al cumplir lo que uno escribe.
Ser feliz, de los aciertos, de la madrugada que nunca llega.
Del calor, que nos arropa cuando el frío es del alma.
Ser feliz, de cuidar lo que uno quiere, y tener lo que uno desea.
Ser feliz, cuando te dan una mano para levantarte. Un cacho de aire.
Del sentirse único al estar con vos y que vos no lo sepas. Lo presientas.
Ser feliz haciendo feliz a otra persona, sin cortarnos, sin dañar a nadie.
Ser feliz al escapar de las sombras que rodean la habitación.
Ser feliz cuando se pautan reglas invisibles que nos ordenan. No se puede vivir en libertad amor, eso ya lo aprendí.
Hay más razones para ser feliz, pero siempre, pesan mucho más las tristezas.
Y no hay balanza en la vida cuando hacemos todo mal. Aunque no sepamos muy bien, que esta mal y que esta bien.


Llámame cuando estés cerca de nuevo. Un beso.

Fuente:
http://www.tecortaria.com.ar/2011/10/antes-de-irme.html

domingo, 2 de octubre de 2011

Me sumergí en esa bañera y volví un rato a la placenta. Cerré los ojos, anulé los sentidos, sentí el calor propagarse por mi cuerpo y me envolvieron recuerdos en cámara lenta. Yo pelando remolachas hervidas, dedos morados, mente ida. A veces quisiera ser esquizofrénica; pero no, te conocen, ocupás espacio y tiempo. Sobre todo tiempo. A veces me pregunto si la memoria podría de alguna forma ser mesurable o si podría considerarse otra dimensión. Y divago, que no me cuesta. Comienzo sentada a los pies del árbol, entre raíces, y culmino colgada de las últimas ramitas, si es que no salté a otro árbol (o si no quedé enredada en la trama ramal de la copa). Doy vueltas en mi mano ese llavero rojo con forma de corazón; el de mi sueño, sí. Ya me daré cuenta de qué cajón temporal lo extrajo mi subconsciente. Por ahora sigo jugando con el agua caliente entre mis dedos casi arrugados. Escucho ruidos lejanos detrás de los de mi respiración y mentalmente sigo pelando remolachas, imaginando monólogos que rozan lo patéticamente emocional, por no decir que lo lijan. Toalla y salir al mundo otra vez.