Creative Commons License
aborto de pensamientos/abortion of thoughts is licensed under a Creative Commons Atribución-No Comercial-Sin Obras Derivadas 2.5 Argentina License.

sábado, 31 de diciembre de 2011

"Suicidarse es poseer aquella máxima lucidez que permite conocer que lo peor está ocurriendo ahora, aquí. 
Los rostros en la calle. Nadie quiere ser paisaje."

***    **    *    **    ***

"Lo cotidiano es la calle y la gente, lo que pasa afuera. Ver y detenerse para ver y buscar respuestas entre eso tan anónimo y falto de misterio es lo propio del poeta. Es suscitar lo inusitado de algo que ha sido consagrado como <<natural>> y trivial. Hay algo terrible en la mirada poética o develadora: mirar la cara de los que pasan por la calle es un acto subversivo. Por eso, no pocas veces, me miran con odio cuando prolongo mi mirada en algún rostro ajeno. Con odio o con ironía o con lascivia. Nadie se deja ser paisaje. Se exige lo utilitario. Si miro a un muchacho, me seguirá obscenamente. Si a un clochard, me pedirá plata. Nadie se deja leer gratuitamente."


Alejandra Pizarnik

jueves, 29 de diciembre de 2011

Lo que se ve siempre es la punta del iceberg, y Titanics somos varios.

La humanidad se esmera en fantasear con exageradas distopias en películas, libros, videogames y cuanto artilugio del mercado sea posible, y lo paradójico del caso es que para distopias no tenemos más que despertarnos, salir al mundo y respirar en cualquier rincón de éste, porque ésa es la realidad en la que vivimos. Y la gente que habita este caos global, a grandes rasgos, se divide en tres grupos: los idiotas que viven en una nube de pedo, los hijos de puta que contribuyen a lo apocalíptico y los pensantes amargados (no son grupos mutuamente excluyentes).

Hemos construido una hiperrealidad cuasi perfecta a la que contribuimos a diario  cultivándola con dedicación para vivir en ella, dado que cuanto mejor luzca, más alejados estaremos de la realidad a la que deseamos camuflar. Porque es así, lo que no gusta y queda feo hay que taparlo. Como la basura que pateamos debajo de la cama, como la mancha en el vestido que tapamos con un prendedor, como el tatuaje que hacemos arriba de una cicatriz.

Carteles luminosos al lado de carteles luminosos que están debajo de otros carteles luminosos enfrentados a otros carteles luminosos ubicados arriba de otros carteles luminosos que ocupan el lugar de viejos carteles luminosos que los reemplazan. CompreOfertaDescuentoLiquidaciónDeRegaloAprovecheCompreCompreCompre. La saturación ideal para dormir en la feliz ignorancia que todo lo reviste (y re no es un prefijo).

La respuesta más simple, y la única diría, a esta bola de nieve en la que rodamos es ‘dinero’. Así de escueto, así de corriente y así de chato.

En este punto agrego mi fé de erratas y digo que fantasear con distopias no es del todo paradójico, al fin y al cabo es la idea (alejarnos de lo real).


martes, 27 de diciembre de 2011


Me cuesta seguirte el ritmo. Me lo han dicho antes. Sos muy diferente…en todo. Lo sé. Tenés mucha fuerza en las manos. Me hacés reír…no lo creo. Son las ocho ya. Fuck. Vamos? Vamos.

Una de cal y una de arena. Volver a revocar sin arreglar la humedad. Hay vacíos que no se llenan, hay penas que no se van, hay nudos que se aprietan cada vez más. Puras cumbres borrascosas. Un aguacero que ahoga. Se dilatan los pulmones, fabriquita de suspiros. Doy una vuelta más en la cama (una de las miles). Deambulan entre las paredes grises de mi mente escenas que no son y no quisiera que fueran. Pensamientos espiralados. De alguien aprendí cuando era niña que el miedo abatata y te deja varado en la inactividad. Tan cierto. Sin norte. Tengo el mal de Hamlet, no caben dudas. Quiero dormir, sólo eso.

sábado, 24 de diciembre de 2011


La luz es calor, es sabido. Podría hacer algunas cursis metáforas con esto, pero la verdad es que no viene al caso porque no tendría sentido ya que debe haber una razón para ser. Y la única razón por la cual hablo de la luz es porque tengo una lámpara al lado achicharrándome la oreja derecha, mientras miro al vacío en un cuarto con paredes demasiado inmaculadas para mi gusto y comodidad…quizás es uno de los polos, dijera Ale (por suerte no lo es, y no hay tampoco pájaros blancos deambulando).

Hay personas que dejan surcos en nuestra historia y que cuando dedicamos un momento a recorrerlos y recolectar viejos recuerdos, caemos en la cuenta de que entendemos cuestiones que antes no lo habíamos hecho. Como cuando uno retoma un libro años después, en otra época de su vida, y descubre que las palabras cobran otro significado antes oculto al entender. Los surcos son como libros, lugares de paseo y fuentes de conocimiento, si se los sabe abordar.

A qué voy con esto exactamente, no lo sé, pero es cierto que cada tanto en nuestras vidas nos topamos con alumbramientos que de ahí en más serán un paradigma desde el cual afrontar el mundo.

martes, 20 de diciembre de 2011


Atábase su moderno pantalón con tiras, moderno y no por eso menos complicado (o justamente por eso lo era?), esperando que nadie entrara al baño. Idiota de su parte, tratándose de un lugar público. Bueno, no público, en realidad era privado, pero compartido por muchas personas (algunas personas sí eran públicas; otras, un tanto privadas). Ironías de la vida fue que no entrara nadie, salvo aquella persona cuya anatomía sintió alguna vez sobre su espalda. Me río, no miro atrás y entro rápidamente al cubículo a evacuar. Mientras siento el ruido típico tras apretar el botón, miro mi reflejo en la bisagra. Realidad deformada. Realidad deformada deformada? Si se deforma lo ya deformado, se deforma más? Hay grados de deformabilidad? Pienso esto mientras me lavo las manos y suspiro tras pispiar las agujitas de mi muñeca, ese pulso ajeno que mantiene vivo, o mejor dicho, que existe mientras uno existe. Cuando uno ya no es uno, las agujitas no tienen nada que señalar. Cuando uno deja de existir se violan las reglas que rigen en esos 360 grados. Lo sexagesimal se vuelve infinito. Y aunque lo infinito es de alguna manera circular, no es lo mismo. Claro que no. Ya nada cuenta, ya nada pasa, ya nada importa. Ya no se está nunca tarde…ni temprano. No se está porque no se es.

jueves, 8 de diciembre de 2011



There's just too much that time cannot erase, indeed