Creative Commons License
aborto de pensamientos/abortion of thoughts is licensed under a Creative Commons Atribución-No Comercial-Sin Obras Derivadas 2.5 Argentina License.

miércoles, 26 de diciembre de 2012

Hay una gran diferencia entre querer y decir que uno quiere.

domingo, 23 de diciembre de 2012

La tristeza de la ilusión; la tristeza de ser transición.

sábado, 22 de diciembre de 2012

Curvas, rumbos, cambios. Punto de inflexión.

miércoles, 19 de diciembre de 2012

Me explotás el corazón.

lunes, 17 de diciembre de 2012

Qué se hace con tanta angustia?

miércoles, 12 de diciembre de 2012

Dormir para no despertar. 

sábado, 8 de diciembre de 2012

miércoles, 5 de diciembre de 2012

Miedo.

domingo, 2 de diciembre de 2012

Soledad.

viernes, 23 de noviembre de 2012

Tus subjuntivos le duelen a mis indicativos.

viernes, 16 de noviembre de 2012

Sé su nombre, sé su edad 
y sus gustos en la intimidad 
cuando un corazón se entrega

y el mañana nunca llega 
qué más puedo hacer?

lunes, 12 de noviembre de 2012


Alguien, que hasta el día de hoy está en lo más profundo de mi corazón, me dijo una vez “vos amás tanto las palabras, que no ves más allá de ellas”. Y cuánta razón tenía, aunque en ese momento se lo refuté, como es esperado de mí. Sí, tengo tendencia a enceguecerme con las palabras y eso me nubla otras cuestiones quizás más relevantes. También es cierto que en estos años cambié notablemente, que ya no soy la misma que ese entonces y que, si bien mi amor por las palabras sigue presente en varias formas, en algunos ámbitos mi interés por ellas se ha devaluado. Aprendí que a las palabras se las lleva el viento, por más escritas que estén, que siempre hay un pero o un porque y que a veces se dice A, pero se hace B. Muchas veces para que las palabras cobren valor, es necesario que los actos complementarios sean coherentes y se correspondan con el sentido de las palabras. Sino mejor callarse la boca.

viernes, 9 de noviembre de 2012

No es que yo no esté con vos; es que vos no estás conmigo.

domingo, 28 de octubre de 2012

"Plenty of people are onto the emptiness, but it takes real guts to see the hopelessness."

-Revolutionary road, 2008-

viernes, 26 de octubre de 2012


Contexto: una tarde X en estación de trenes.
Participantes: Ex, Hermano de Ex, Yo.

Yo:   che, HDE, a que no sabés qué fue lo primero que le vi a tu hermana.
HDE:   [con cara de “decís el culo o las gomas y te emboco”] qué?
Yo:   las comas y los acentos que pone =)
HDE:   [WTF mode on]
Ex:   jajaja es cierto!

martes, 23 de octubre de 2012


Cuando el eje se pierde, la órbita se ve modificada. La traslación es aleatoria, torpe y carece de rumbo.
Si alguien ve un norte que me avise, que yo perdí el mío.

domingo, 21 de octubre de 2012


Es, ya lo sé, el amor: la ansiedad y el alivio de oír tu voz, 
la espera y la memoria, 
el horror de vivir en lo sucesivo. 
Es el amor con sus mitologías, con sus pequeñas magias inútiles. 
Hay una esquina por la que no me atrevo a pasar. 
Ya los ejércitos me cercan, las hordas. 
(Esta habitación es irreal; ella no la ha visto.) 
El nombre de una mujer me delata. 
Me duele una mujer en todo el cuerpo.


-Jorge Luis Borges-

jueves, 18 de octubre de 2012


Hacía mucho que no sentía estas ganas de huir. Hacía tanto que no sentía esta humedad con frecuencia. Hacía tanto que no percibía el peso del alma.

Nada alcanza, nada funciona y el vacío sigue. Caigo de nuevo entonces en esa paradójica desesperación. Esa inactividad pura que no es más que un cúmulo de estática estancada en un mundo permeado por la dinámica. Será quizás que es parte del balance necesario para que el universo fluya en armonía. Presumo.

Vuelvo a mis ideas (¿ganas?) de la nada, del no espacio, del no tiempo. Mi dividir por cero. Mi agujero negro. Mi universo paralelo.

Hay sentimientos de soledad tan inconmensurables que no caben en un pecho; deben implosionar.

Desolación.

Esto de respirar implica pretender todo el tiempo. La vida es un juego, pero no siempre hay ganas de jugar. Me voy al mazo.

sábado, 13 de octubre de 2012


- I'm sorry.
- You're always sorry. That's all you ever fucking say.
- Well, at least I say I'm sorry.
- Try doing something. Actions count, not words.
- I'm sorry. I'm sorry. I fucked up. I'm not perfect. I make mistakes, but I'm trying.
- Some people fuck up all the time…look, just forget it…this isn't working out. Obviously.

-Shame, 2011-

jueves, 11 de octubre de 2012


"Soy un cobarde, no puedo soportar el sufrimiento de ser feliz."

-Emil Cioran-

lunes, 8 de octubre de 2012


Cuando algo se rompe, se rompió y fue, nada es lo mismo. Se puede parecer a lo que era antes…puede tratar de funcionar igual, pero la verdad es que jamás será igual. Ya está, se rompió. Con la confianza funciona así, con la paciencia también, con el amor también. La decepción, el cansancio y el desamor son caminos sin retorno.

A otra cosa, mariposa.

sábado, 6 de octubre de 2012

viernes, 5 de octubre de 2012



Fantasies have to be unrealistic. 
Because the minute- the second- that you get what you seek,
 you don't- you can't- want it anymore.
 In order to continue to exist desire must have its objects perpetually absent. 
Its not the ‘it’ that you want. 
It’s the fantasy of ‘it’. So desire supports crazy fantasies.

-The Life of David Gale, 2003-

martes, 2 de octubre de 2012


Los cambios son tan necesarios como ineludibles, sin embargo muchas veces cuesta horrores aceptarlos y adaptarse. Los cambios implican desplazos físicos y mentales (conceptuales) que no siempre estamos listos para enfrentar. La sensación de estabilidad crea una cierta rutina. Las rutinas, a su vez, conllevan inercia que nos mueven en forma autómata. Y, a quién mentir, la comodidad de evitar pensar para actuar nos conquista a todos más de una vez.

Quizás la necesidad de abordar la vida desde una mirada un tanto más heraclitana y darwiniana, para aceptar el cambio y adaptarse sin morir en el intento, debería encabezar la lista de objetivos diarios.

domingo, 30 de septiembre de 2012


Cuesta volver cuando uno se escondió tanto que ni uno mismo se halla. Cuesta encontrarse entre tanta maleza, entre tanto ruido, entre tanto vacío. El vacío no es lo mismo que el silencio, aunque puedan complementarse. El vacío es esa oquedad existencial que no se llena con nada. Funcionaría como un número negativo, el cual aumenta en negatividad, por así decirlo, cuando se le suma otro número negativo. (-2)+(-2) te arrastra más a la izquierda (o abajo) del cero. Es como excavar. Si imaginás tu vacío como un pozo, cuanto más caves, más hundido, con respecto a la superficie (cero), vas a estar.

Ahora, el silencio es un estado que podría compararse con un arma de doble filo. En silencio uno puede hallarse…o perderse sumido en tanta soledad. El silencio en su máximo exponente (silencio puro) sólo se experimenta prescindiendo de compañía. El enajenamiento no difiere tanto de estar ensimismado.

Hay cosas que se pierden y no se encuentran más, mientras que otras aparecen pero modificadas ¿Se sigue siendo luego del cambio, o se empieza a ser de nuevo?

viernes, 28 de septiembre de 2012


Quizás la mente se fragmente para huir cuando la realidad la supere, o bien cuando se crea superada por la realidad. Un ordinario acto reflejo, tal vez. Quizás el miedo tenga un efecto descohesionador (divisorio) ante la unidad de entendimiento. La fragmentación, entonces, no sería más que un acto gobernado por el miedo, la frustración y la debilidad. Resulta entonces que el remedio es peor que la enfermedad cuando un supuesto mecanismo de defensa se torna una condición autodestructiva.

Me pregunto si la fragmentación trae aparejada la pluralidad de entidades coexistentes dentro de una misma mente. Imagino que se asemejaría a usar una máscara para cada situación. Jugar a ser varios; jugar a no ser ninguno.

¿Podríamos hablar, ergo, de diferentes capas que cubren un mismo núcleo ontológico? ¿O deberíamos referirnos a una mente polinucleica?


“I am mentally divergent, in that I am escaping certain unnamed realities that plague my life here. When I stop going there, I will be well. Are you also divergent, friend?”

martes, 25 de septiembre de 2012

La mente cuando se cree superada por la realidad se fragmenta.

jueves, 28 de junio de 2012

martes, 5 de junio de 2012


Finalmente dejamos de hablar del tiempo y conformarnos con charlas de pasillo. Pareció un despido ordinario el de hoy, uno más de la rutina, pero después de tu saludo, te volviste diez pasos para preguntarme hacia dónde iba y que si me quería ir con vos. Justo hoy que andabas sin escoltas, cuán oportuno. Asentí y seguí tu camino. Como es costumbre en mí, mis yos se reían mentalmente. Gracioso me parecía subirme a tu auto sin habernos presentado, aunque ambas sabíamos que sucedería tarde o temprano, eran muchas ya las miradas a la distancia y los cruces inventados. Rompí yo el silencio y te indagué la identidad, haciéndome la pelotuda porque ya sabía tu nombre. Como era de esperarse, retrucaste y preguntaste por mi nombre. Gracioso también que quizás ya lo supieras. Hablaste mucho, ahora que lo pienso. Yo hablé poco, para variar. Me dejaste en claro reiteradas veces tu gremio, lo que no me quedaron claras fueron otras cuestiones…Tiempo de nuevo, supongo. No?

domingo, 3 de junio de 2012

En el camino de evitar repetir errores, uno aprende a cometer errores nuevos.

domingo, 27 de mayo de 2012

sábado, 12 de mayo de 2012


lunes, 7 de mayo de 2012


Conjeturar, asumir, intuir, observar, recordar…tener la razón. A veces las reglas de un juego se complican, a veces empezás ganando y terminás en la ruina. Otras veces es al revés, empezás a las trastabilladas pero terminas ganando. Qué va a pasar acá, luego de tantas vueltas, tanto decir, tanto refutar, tanto negar, tanto afirmar, tanto, tanto, tanto. Tantos verbos y sin embargo tanta incertidumbre.
Una de las pocas cosas ciertas es la relación con la comodidad. Cuando uno esta cómodo, son pocas las posibilidades de que cambie eso. Tener que tomar decisiones no es nada fácil porque, en parte, implica tener el coraje del cambio. Implica poner en juego la comodidad del presente, por un futuro incierto. Implica dejar de lado eso que tanto cuesta porque uno se acostumbró. Es tan arriesgado como insensato, según se lo mire. La costumbre es un mal que el hombre no sabe cómo combatir, porque es una cualidad inherente a sí mismo.

martes, 1 de mayo de 2012

lunes, 30 de abril de 2012


Llego muy tarde, o muy temprano; pero nunca en perfect timing.
Quizás alguna vez lo hice, pero no me importó lo suficiente como para darme cuenta.
Intuiciones hay, sólo hay que seguirlas. Y no es mi caso, por lo general. Y ahora qué se hace con todo esto?
A llorar al campito..

viernes, 20 de abril de 2012


Cómo es el ego, que lo pisoteamos tan fácil en algunas instancias, y lo celamos tanto en otras. Palabras, un mar de ellas ahogándonos. No sé si es tarde, por momentos siento que no sé nada. Hoy creo una cosa y mañana otra. Sin embargo, pienso(te). La simpleza o complejidad no es una cualidad inherente a las cosas o a las situaciones. Somos nosotros los que hacemos de una situación algo simple o complicado. Y es el tire y afloje la cuestión clave en la enfermiza relación que tenemos con lo simple y lo complicado. Decimos querer lo simple, sin embargo, lo complicamos. Nos quejamos de lo complicado, anhelándolo simple,  pero cuando simpleza vemos renegamos fácilmente y complicamos para satisfacernos con un motivo constante que nos atrape, nos envuelva, nos enferme y nos contente. Hacen falta agallas para encausarse en la libertad de dejar al ser ser, aceptar que las ganas no aceptan reglas, que el ser es egoísta y que la razón no es más que puro arbitro humano. 

domingo, 15 de abril de 2012


Jugabas con mi alianza y yo con la tuya; no era nada que nos uniera, pero sin embargo lo hacía…en ese momento, en ese lugar. Pasaron tantas cosas en tan poco tiempo. Y, a la vez, si pienso, no pasó casi nada. O mejor dicho, no sé qué está pasando; o quién sabe, quizás no lo quiero aceptar. Fueron tantos los besos, como las veces que quise que te callaras. Cierro los ojos…recuerdo…esa luz de frente que nos encandilaba en la oscuridad, el sudor de tu piel, los vidrios sumamente empañados, tus mentiras y mis verdades. Encuentros furtivos sí los hay..

lunes, 9 de abril de 2012




Some things are better off forgotten
We bury them in places that we really only visit by ourselves
Oh you were a version like no other
Oh they never tell you what to do when all you see is gone
What's the sense in anything when what they say is wrong?

Oh what do you want to hear?
Do you know how many times
I tore myself apart cuz you're not here?
Oh why do you want to know?
Does it make you feel alive?
I had to die to finally let you go

domingo, 1 de abril de 2012





In Fiona's words, let me know the way before there's hell to pay (8)

sábado, 24 de marzo de 2012


“What is it about? That someone's belief in virtue is more important than virtue itself? Could it be about how rational thought destroys your soul? Could it be about the triumph of irrationality and the power that's in that? You know, we spend a lot of time trying to organize the world. We build clocks and calendars and we try and predict the weather. But what part of our life is truly under our control? What if we choose to exist purely in a reality of our own making? Does that render us insane? And if it does, isn't that better than a life of despair?”

           *********** ** * ** ************


No quiero caer en el subjetivo y debatible cliché de lo correcto e incorrecto o de lo bueno y lo malo porque no va a conducir a ningún lado. Sí voy a decir que muchas veces camino en la frontera entre el repetir errores y el intentar algo diferente. Una de las frases que he repetido bastante este último tiempo es que si se quieren resultados diferentes, hay que hacer cosas diferentes. Puede sonar a filosofía barata de best-sellers de autoayuda, pero la verdad es que es un lineamiento científico básico. También es cierto que nada fructífero saldrá de repetir algo sin implementarlo. Cuando las cosas no están yendo bien, uno es más consciente de sus actos, por ende podría decirse que, más que espontaneidad, hay planeamiento. Sin embargo, cuando el júbilo está vigente, uno suele caer en el egoísta modo autómata que es preferible evitar.

Hoy, por cosas de la vida, fue ejemplo de este segundo caso. Lo curioso es que luego de actuar y, consecuentemente, seguir en mi nube de pedo, sentí un algo dando vueltas por mi interior. Consciencia? Razón? Alerta de posible repetición de un error. En criollo quizás dirían que recapacité. Prefiero decir que me demostré que puedo con algunos cambios, que en cierto modo, crecí (un poco).

Cuando vivimos en sociedad y cuando establecemos lazos afectivos, el concepto de libertad no es más que una utopía inalcanzable.

A veces el silencio es necesario.

lunes, 19 de marzo de 2012


Camino a las apuradas, zigzagueante, esquivando gente en el camino, esquivando esos rayos de luz que se filtran entre los edificios cuando el sol no está todavía muy alto. A lo lejos veo una remera blanca, formando cola para el colectivo. Un chico de unos treinta años, solo, serio. Se agacha un segundo y estira su brazo hacia el suelo. Cuando me acerco miro con curiosidad, pero sin detenerme, el cantero que él tiene a sus pies. Nada en un charquito de agua un barquito de papel, chiquito, de unos cuatro centímetros de largo y dos dedos de alto. Me sonrío como sonsa y mientras sigo escurriéndome entre la muchedumbre, pienso en el tiernamente infantil acto del chico de remera blanca. La tierra mojada del cantero trae a mi mente el olor a mineral húmedo, ergo, recuerdo el patio de doña Selva. Cortas eran las tardes cuando salía a los trotes con mi balde y mi pala hacia ese verde eterno. Claro, cuando miro la extensión de ese terreno desde mis ventipico parece, más bien, bastante finito. Me volvía a casa siempre con un reto de la vieja. También yo, cavarle un hueco justo al lado de las azucenas! Bueno, en realidad era detrás de ellas, porque las usaba a modo de fuerte para ocultar mi delincuencia. Cuando terminaba de darle forma a ese vacío, prolijamente lo llenaba con agua que sacaba del aljibe. Una vez listo el diminuto lago artificial, me lavaba las manos en la pileta del fondo y sentada a lo indio en el suelo me ponía pacientemente a hacer barquitos de origami. Cuando la flota estaba completa, juntaba hormiguitas con dos palitos (a lo chino), a quienes embarcaba para dar un paseo. Algunas veces se me hundían algunas y, la verdad, esas noches no dormía. Sentía un hormigueo en las piernas, a modo de represalia. Consciencia, le llaman algunos. Pero se ve que la que me tocó a mí vino medio fallada, porque a los dos días ya me había olvidado de los marines perdidos y planeaba mi próxima aventura acuática. Según mi tía, algunos tenemos memoria a corto plazo cuando se trata de macanas que nos mandamos, y a largo plazo cuando esperamos alguna prometida recompensa. Quisiera darle la razón, pero honestamente, es más útil jugar al desentendido.

martes, 6 de marzo de 2012



Tomó un sorbo de la gaseosa y lo dejó estancado en su boca, sintiendo cómo de a poco se le adormecía la lengua. Esa sensación le parecía rara, curiosa, pero molesta a la vez; sin embargo, una vez que tragaba, le daban ganas de repetir el juego. Absorto pensaba, aunque no sabía bien en qué. Quizás en la física de las burbujas, sobre de las cuales algunas vez le prometieron una explicación. Quizás en la transparencia u opacidad de los objetos. Quizás en la desgracia del ser infinito. Quizás en los cambios, en el río de Heráclito o en las penas de Asterión. Lo cierto es que en su cabeza las ideas hacían festín; el popurrí era muy acentuado. De pronto se dejaba llevar por esa anestesia local que le producían las burbujas y al parpadear se encontraba en otra locación. Era un cuarto vacío, de paredes beige con vetas en las aristas que parecían humedad (lo que equivalía a fuga de sensatez). Cuando digo vacío quiero decir que no había personas, ni muebles, ni mucho menos animales. Sí había paredes internas que lo subdividían en cuantas partes fuera necesario. Por algún carril circulaban las dudas, por otro las certezas (esas eran muy pocas), por otro los miedos y por otro los inclasificables, que eran mayoría. Tragó el sorbo y así terminó lo que quedaba en el vaso. Observó sin querer que en un rincón del vidrio había una pequeña burbujita interna. Repitió en su mente: ‘burbujita interna’. Tanto cavilar para que al final de cuentas un insulso detalle le rotulara la cuestión. Ironías de la vida, le deletreó su inventario encefálico. Ja. Acomodó la silla en su lugar, lavó el vaso y salió al sol. 

lunes, 5 de marzo de 2012


Hoy es un día en el que me vienen a la mente todas las ironías de la vida de las cuales me sentí víctima.  Cada una de esas bufonadas que marcaron mis días saltaron hoy de un cajón a otro de mi memoria. Haciendo ruido, desacomodando más…haciéndose notar.

Esta tarde, mientras trataba de concentrarme en cuestiones identitarias y otra parafernalia pseudo intelectual, entró una ráfaga de viento imponente. Las cortinas se elevaron con violencia y se voló el calendario que tengo pegado en la puerta del armario. El mes de febrero aterrizó debajo de la mesa. Cuando lo noté, me sonreí, parecía ser un aviso para que caiga en la cuenta de que un mes más se fue y que nada más, ni nada menos, tengo que afrontar marzo. Con sus recuerdos, con sus carencias, con sus sumas y sus restas. Con lo que hay, con lo que queda. 

jueves, 1 de marzo de 2012



Ese sexto sentido femenino, que se dice que se tiene, fue el vehículo por el cual me robó una sonrisa. O mejor dicho, unas cuantas, porque así de pava soy. Podría desglosar otros cuantos clichés hoy, acá. Como por ejemplo, el de que las calladitas son las peores. O sino, que el que calla, otorga. O simplemente podría decir que cuando las mujeres quieren chismes, tienen todos los sentidos alerta. Con gracia me dijo que va  a marcar territorio para que no relojées más. Con gracia le dije yo que sí, que tiene razón, que hay cruces de miradas, que parecés suricata cuando me muevo por los pasillos y que a pesar de que no te abro más la puerta, nos cruzamos en otras habitaciones. Nos buscamos sin decirlo, nos miramos sin hacer nada. Charlas excusas sí las hay, tanto como cobardía acumulada. Que intuyo que me va a entregar, a la par que siento la  cara caliente de vergonzosa timidez. Entonces, cuántos encuentros “casuales” más se necesitan para que me preguntés el nombre? 

lunes, 20 de febrero de 2012


Me pongo a pensar y no sé qué pasó con mi voluntad. Dónde está? Es limitada? Es decir, uno nace dotado de cierta cantidad de voluntad (suponiendo que se la pueda cuantificar) y si no se la sabe administrar se halla a sí mismo, en alguna etapa de su vida, sin una gota de voluntad? Creo que supe tener demasiada voluntad, autocontrol y perseverancia en algún momento de mi humilde existencia. Pero cuando se me presentó la oportunidad de vacacionar lejos de ciertas responsabilidades, me prendí de esa chance con uñas y dientes. Ley del péndulo que dicen, ahora me veo del otro lado del espectro voluntad-novoluntad…y para qué mentir, el balance, si es que es posible, cuesta mucho. 

domingo, 19 de febrero de 2012


Siempre disfrute, con un dejo de impresión, el morder las semillitas del kiwi. Imaginaba que así se sentiría masticar bichitos, por ejemplo gorgojos. Crujiente, pero casi insignificante.

jueves, 16 de febrero de 2012

"Never underestimate the power of denial"


-American Beauty (1999)

lunes, 13 de febrero de 2012

Me puse a pensar una vez más en vos, como suelo hacerlo a diario. Y sabés qué? La verdad es que no sé si te extraño. Pero sí extraño que alguien me sepa y aprehenda. Quizás sea por eso que me costó tanto dejarte ir, quizás sea por eso que dejaste esa vacante y quizás sea por eso que vive un vacío. Tengo esa nostalgia, cada tanto, de sentirme mirada en cada paso que doy, que me recuerden mis raíces cuando sea necesario o simplemente que me manden a la mierda. Pero con certeza, si me entendés. Quizás en realidad no entendiste nunca un carajo de nada, pero lamentablemente lo que importa al final de todo es la sensación que tiene cada uno. Por eso hablo mejor de un vacío y no de vos. Un lugar, no una persona. Sensaciones, no hechos. Sí, quizás te habías metido demasiado en mí (te dejé meter...te metí) y cuando digo demasiado, quiero decir demasiado. Y sí, definitivamente no fue bueno para mí, ni para vos, ni para otras personas que merodeaban por nuestras existencias (en especial por la mía). Pero las cosas son como son y son así por algo. O así al menos uno quiere creerlo. Quién va a juzgar, a esta altura, por una creencia humana? Cuando no somos puro aire, somos puro polvo. Pero lamentablemente somos.

viernes, 10 de febrero de 2012

Te extraño. Contra mi volutad.
(jajaja, qué voluntad?)


jueves, 9 de febrero de 2012

"Watch your thoughts for they become words. Watch your words for they become actions. Watch your actions for they become... habits. Watch your habits, for they become your character. And watch your character, for it becomes your destiny! What we think we become."


-The Iron Lady (2011)-

miércoles, 18 de enero de 2012


El calor me trajo hoy mirando hacia abajo, esquivando el sol, mirando el camino, evitando contacto visual para evitar conversaciones indeseadas. Sólo levanto la vista y me saco los lentes cuando piso la alfombra azul de entrada, a veces también me saco el metal de los oídos. Pero hoy no fue el día. Levanté la vista y te volví a cruzar como tantos mediodías atrás. Ni vos ni yo miramos, sólo te abrí la puerta. Las horas pasaron, más lento de lo que hubiera querido, y te crucé también cuando me iba. Me esperaste por segunda o tercera vez justo a tiempo. Tan perfectamente sutil que ni me percaté, tan perfectamente espontaneo que me sorprendí. Finalmente nos dignamos a sostener la mirada y me regalaste esa media sonrisa (estoy segura de que yo automáticamente miré hacia abajo). Te abrí la puerta una vez más, y me sonreí internamente porque comienzo a gustar de tu forzada dependencia. En este punto me pregunto cuántas puertas más tengo que abrirte para que haya más líneas en el diálogo, nos invitemos a compartir el almuerzo o, por qué no, me ofrezcas alcanzarme con tu auto. Entonces me pregunto si vamos a seguir esperando que nos presenten. Y me regocijo en saber que la diferencia es que esta vez sé tu nombre, aunque prefiera olvidarlo, y que no soy yo la de los perfectos timings. Y vos…vos por lo pronto me seguís mirando con picardía a través de esos lentes.

sábado, 14 de enero de 2012

De (d)olores del pasado


Me había olvidado del olor a Papá Noel, del arroz con porquerías, del ceñito fruncido y de los pelos feos. Bueno, no es que me había olvidado, sino que estaban archivados, ahí en el cajón hipotalámico más lejano al fácil acceso. Quizás todo retornó hoy cuando abrí el estuche del inflador, o quizás cuando miré el chancho-vaca en ese momento de la tarde en el cual pensé en la inflación, y en el cual, además, recordé esa charla con mi padre sobre australes y pesos argentinos. Y dólares por supuesto, también. Cuánto puede arder una ínfima gota de aceite caliente que decide estacionarse en una mano. Uno piensa que casi no tiene cuerpo, que casi no existe, pero sí, duele, arde, irrita, molesta. Veo esa manchita roja y luego veo la milenaria cola de rata (están muy cerca). Donde habrá sido que se cortó y se resignificó? En Cabildo? En Juramento? En Corrientes? No tengo la menor idea, pero ya estoy mezclando historias y personajes.

Intento, pero no puedo. No puedo conmigo. Emocionalmente disfuncional.

lunes, 9 de enero de 2012


Cuando uno camina sin cumplir una rutina, es decir, por gusto de caminar, por necesidad de darle un respiro a la mente, y para liberarse de la asfixia que genera el tedio, nota cosas que son invisibles al ojo diario de la monotonía de lunes a viernes. Claro, no hay prisa por llegar a ningún lado, ya que se camina sin rumbo, dirigiendo los pasos aleatoriamente. Entonces mirás a tu derecha y ves una antigua puerta de madera, de ésas altas, de ésas que te gustan. Notás que los vidrios del lugar están rotos, que está todo oscuro y que incluso se ha juntado basura en el umbral como resultado de los vientos. Todo da a entender que es un lugar abandonado y viniéndose abajo. Y de pronto, al volver la mirada a esa puerta, un recuerdo viene a tu mente. Pasás todos los días por ahí, pero la rutina anula ciertos recuerdos y por ende se cancelan algunas posibles reflexiones. Pero ahora paseando es distinto. Entonces pensás que ése era el lugar al que ella quería ir para aprender a bailar tango y recordás que cada vez que pasaban por esa calle, al frente de esa fachada, discutían por esa misma razón. Luego vienen a tu mente las veces que te torturaba diciendo que se inscribiría y de pronto sentís un poco de asfixia de nuevo, por ende cambiás de tema. No hay nada peor que amargarse por uno mismo. Mirás de perfil a la catedral, que no te recuerda a nada, o quizás sí, pero todo insignificante. Y volvés a respirar, sentís la brisa fresca en tu cara, cruzás la calle y seleccionás adoquines por los cuales caminar a la par que pesa en vos la soledad.

viernes, 6 de enero de 2012


La rutina había sido larga y agotadora, pero afortunada y finalmente pudo depositar su cuerpo en la cama. Era tarde ya, de madrugada; el viento soplaba casi sin fuerzas, sólo movía un poco el calor del ambiente, pero el ventilador hacía amena la permanencia en ese cuarto. El silencio crepuscular no era muy interrumpido, salvo por ruidos lejanos de tránsito. Terminó de acomodarse boca abajo y largó un suspiro, de esos que se dan cuando finaliza el día a modo de punto final. Fue cuando intentaba poner su mente en blanco, para entregarse al mundo de los sueños, que observó la pared que tenía en frente. Rayas de luz que se filtraban por la persiana. La luz provenía de hogares del exterior, eso no importaba. Pero le pareció un efecto sensual, le daban ganas de tocarla, como si fuera algo tangible. Maravilloso. Como pensamiento efecto le surgieron fervientes ganas de tenerla a ella en su cama, ahí justo a su lado. Se imaginaba mirándola detenidamente, con sus verdes ojos bien atónitamente abiertos. Esos rayos iluminarían su perfil, sus labios carnosos, sus pechos, su vientre, sus piernas. Él seguiría con sus yemas el camino de luz y así podría sentir a ambas.

lunes, 2 de enero de 2012


La verdad es que cambié de idea mil veces con respecto a hacer o no un balance anual de este 2011, así como también cambié de idea varias veces con respecto a muchas cuestiones en mi vida. Sé que éste no va a ser un balance muy honesto, no porque vaya a mentir, sino porque sí voy a ocultar. Años anteriores presté atención a muchos detalles, a muchos decires, a muchos silencios, en fin, a muchas cosas (o incluso podría decirse, a cada cosa). Pero este año no, este año me dediqué a blanquear (borrar) más aún mi mente y a enfatizar lo fugaz e intrascendente de casi todo/s. Este año me costó mucho encontrarle sentido a las cosas. Este año me costó mucho prestarle importancia a las cosas, a las personas, a los hechos.

El año empezó bastante bien, con uno de los tantos viajes que hice. Empecé el 2011 con el único de los 3 viajes a BA que tenía planeados. Fue una linda estadía, con varias caras y varias actividades. Pero extrañé y sigo extrañando. Y las otras visitas a Capital por una razón u otra tuvieron que ser canceladas.

Pasaron bastantes personas por mis días durante los primeros meses, de esas personas que pasan, te dejan algún que otro recuerdo y se van (o las vas). Sólo una persona, que se cruzó en mi vida en un temprano 2011, se quedó, sigue en mis días y es alguien a quien aprendí a querer bastante.

Un año que me enseñó lo que es el miedo a la muerte. No propia, sino ajena, de esas personas que querés o aprecias bastante. A raíz de esto, revolví el pasado sin quererlo. Shitty por un lado, enriquecedor por otro. Supongo. Y supongo también que todo esto explicá por qué fue un año en el que volví bastante a mi familia (con altibajos incluidos).

Salpiqué el año con varios viajes, acá y allá. Algunos viajes fueron sola, otros con compañía. Todos fueron bastante introspectivos y momentos amenos. Y todos fueron para escapar de algo. Me escapo de muchas cosas últimamente.

Este año como propuesta de cambio me llené de cosas para hacer y de paso procrastinar con las cuestiones que realmente eran (son) prioridad. Hice cursos, talleres, asistí a seminarios y una tonelada de giladas por el estilo. Aprendí mucho, en especial lo experta que soy en hacerme la boluda con mis responsabilidades.

Fue un año en el que formé otra vez un grupo de amigos, a pesar de lo muy en contra que siempre estuve de los grupos. Grupo lindo, grupo divertido, pero grupo. Valoro más que nada la relación individual que tengo con dos o tres de ellos.

Este año, por experiencia propia y ajena, caí en cuenta de lo mucho que cuesta compartir, comprometerse, tomar decisiones y planear cuando se es tan consciente del interior de uno y del entorno. Cuando se es tan consciente del ser. El errar es humano, pero el sufrir también.

La segunda mitad del año trajo nuevos y viejos bajones. Valle y cresta constantes fueron mis días. Caminé la rutina empapada en nihilismo; en falta de ganas, en relevancia y en inconstancia. Pero sobre todo, en falta de sentido.

Hice muchos planes y me propuse objetivos que cumplí a medias. Sí, por falta de ganas y voluntad, como todo en mi vida. Experimenté extremos altibajos en donde los bajos terminaron ganando. Me hundí en boludeces. Volví a las películas, a los libros…a tratar de encontrar la dimensión paralela (la cama siempre gana). Me junté mucho, salí bastante, traté de estar poco tiempo conmigo misma. Recién ahora volví al encierro y a la reclusión, por hartazgo nomás.

Justo en semanas en las que las sonrisas no sobraban y la atmósfera ya asfixiaba lo suficiente, la vida decidió que el pasado me pasara a menos de un metro y que ni me mirara a los ojos a pesar de haberme reconocido desde lejos. Golpe bajo que pegó más de lo que me hubiera gustado. Y otra vez odié, y otra vez extrañé y otra vez me arrepentí y otra vez dudé.

Y acá estoy, cagándome de calor de nuevo en un diciembre, mes que odio. Con la intolerancia y el cansancio a flor de piel. Con una insensibilidad que juega a superar al desgano. A veces sólo sonrío y hablo boludeces para tener que dar menos explicaciones, pero cada vez lo hago menos (las tres cosas incluidas).

Cierro el año sin saber lo que quiero. O mejor dicho, sin saber qué alternativa es la mejor cuando lo que uno quiere no se puede.

Diría que espero que el año entrante sea mejor, pero la verdad es que no sé si me importa. Lo más probable es que el 2012 me encuentre masticando prozac o mudándome al monte (o ambas cosas).


 -Soy un cobarde, no puedo soportar el sufrimiento de ser feliz. Cioran-