Ese sexto
sentido femenino, que se dice que se tiene, fue el vehículo por el cual me robó
una sonrisa. O mejor dicho, unas cuantas, porque así de pava soy. Podría desglosar
otros cuantos clichés hoy, acá. Como por ejemplo, el de que las calladitas son
las peores. O sino, que el que calla, otorga. O simplemente podría decir que
cuando las mujeres quieren chismes, tienen todos los sentidos alerta. Con gracia
me dijo que va a marcar territorio para
que no relojées más. Con gracia le dije yo que sí, que tiene razón, que hay
cruces de miradas, que parecés suricata cuando me muevo por los pasillos y que a
pesar de que no te abro más la puerta, nos cruzamos en otras habitaciones. Nos buscamos
sin decirlo, nos miramos sin hacer nada. Charlas excusas sí las hay, tanto como
cobardía acumulada. Que intuyo que me va a entregar, a la par que siento la cara caliente de vergonzosa timidez. Entonces,
cuántos encuentros “casuales” más se necesitan para que me preguntés el nombre?
Sunday Secrets
Hace 12 horas



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