Creative Commons License
aborto de pensamientos/abortion of thoughts is licensed under a Creative Commons Atribución-No Comercial-Sin Obras Derivadas 2.5 Argentina License.

lunes, 17 de noviembre de 2014

Como un poroto negro, ahí estaba ese gen...pequeño, pero no lo suficiente como para pasar inadvertido. Oscuro, sospechoso, perturbante. Ahí estaba, cortando la monocromaticidad de los demás guisantes blancos, es decir, de los genes buenos. Me detengo a pensar cuán occidental es usar en esta comparación la dicotomía blanco-negro/bueno-malo. En otras palabras, un gen chueco, podrido, distinto.
Había días en los que se levantaba y el gen brillaba por su ausencia, dormía, se escondía, o quizás esperaba el momento exacto para atacar, cual felino que acecha a su presa. Otros días amanecía antes incluso que su huesped, invadiendo su inconsciente y tejiendo sueños inquietantes, algunos a veces con patrones seriales.
Pero de sus momentos de voluntario actuar se trata esto. Quiero hablar, por ejemplo, de esos caracoles que volaban en pedazos por los aires, tras ser explotador por un petardo, como un soldado que pisa campo minado. De esas palomas que caían una tras otra, inmediatamente luego de un disparo certero entre sus pechugas. De esos sapos reventados a cascotazos un dia X de diciembre. De un niño cuyo llanto dejó de escucharse, porque fue sofocado por una almohada.
Hablemos de eso, de lo que todos esquivan, con lo que se regodean algunos, muriéndo orgásmicamente de morbo puro, pero que paralelamente en el mundo de la moral, demonizan.
Cómo se explica este gen desde el amor del Señor? Desde el dogma de lo circense? Desde la narrativa del cuento madre de la ciencia ficción? Hablemos de cómo se justifica en la fantochada de la Creación.

No hay comentarios:

Publicar un comentario